Chipilo, entre ejecuciones, presunto narcomenudeo y un ataque contra la Policía Estatal
Tehuacán no cuenta con ductos de gas, gasolina o diésel dentro de su demarcación para que se dé el robo de estos combustibles, como ocurre en otros lugares del país, lo que si hay y emergen de las entrañas de la tierra, los manantiales, que se han convertido en el redituable negocio de unos cuantos y en la afectación de miles de personas.
El huachicol del agua, como le han denominado, tiene su epicentro en la junta auxiliar de San Lorenzo Teotipilco, el lugar que tuvo los principales manantiales y que poco a poco fueron mermando por la instalación de lavanderías, que hacen el deslavado diario de miles de prendas de vestir confeccionadas con tela de mezclilla, para su posterior venta en los principales almacenes del país, incluso en la Unión Americana.

Este fue el inicio del declive de estas fuentes de agua, que los habitantes de esa junta auxiliar perteneciente a Tehuacán, la tenían casi a flor de tierra; en esa población hay unas siete deslavadoras de ropa de mezclilla, a pesar que algunas tienen “concesiones” que autorizo la Conagua, lo cierto es que esta dependencia no fiscaliza si cumplen con la extracción de agua, solo la cantidad que tienen autorizada, no inspecciona a las que operan clandestinamente.
Al no haber esta fiscalización- que es obligatoria- porque en base a esto hacen el pago por la extracción de agua, vecinos afirman que no hay supervisión de esa dependencia federal, porque personas de esta junta auxiliar laboran en esas industrias y conocen perfectamente el funcionamiento de las mismas.
La abundancia de agua que había, no solo motivo la instalación de esas plantas; surgió otro negocio lucrativo, la perforación de pozos profundos para la extracción y venta del recurso hídrico a dueños de pipas.

Inicia la protección por el agua
La sustracción de agua era en grandes volúmenes, vecinos de ese lugar solo observaban el ir y venir de las pipas qua eran llenadas en la mañana, tarde y noche.
Ante este saqueo, se conformó el comité defensor del agua; habitantes de San Lorenzo Teotipilco se organizaron y denunciaron desde el 2022 ante la Comisión Nacional del Agua, el saqueo del agua que hacían particulares en por lo menos 22 pozos, la mayoría clandestinos que funcionaban día y noche.

Acusaron que hacían la extracción y venta de miles de litros diarios, llenaban pipas, esta agua era vendida a particulares en precios que iban de los 600 y 650 pesos por viaje; había conductores que al día hacían cuatro o cinco viajes.
El huachicoleo que había, fue mermando los mantos acuíferos en esa población, esto alarmó a la gente y comenzó a manifestarse para que la Conagua comenzara a intervenir y frenar el saqueo de este preciado líquido.

Por la presión social, la Comisión Nacional del Agua comenzó a realizar clausuras en los últimos meses del 2024 y continuaron en este año, la última fue el 27 de septiembre, llevando un acumulado de ocho pozos sellados, 10 personas detenidas, en su mayoría conductores de pipas.
Por la cantidad de personas aprehendidas, desde el 30 de septiembre, 120 conductores de pipas dejaron de acudir hacer el llenado a los pozos, tienen temor de ser detenidos por elementos de la Fiscalía General de la República. Con este paro de reparto que iniciaron conductores de pipas, se dejaron de extraer de los manantiales de San Lorenzo Teotipilco, entre 3 millones 600 mil y 4 millones 800 mil litros de agua diarios.
