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PUEBLA, Pue., 4 de mayo de 2026.- San Pedro Zacachimalpa, junta auxiliar de la capital de Puebla, ha registrado en la última década una secuencia de homicidios que revela la persistencia de conflictos locales y la presencia de grupos delictivos.
Ubicada al sur de la Angelópolis, esta comunidad ha sido señalada por autoridades y habitantes como punto de operación de diversas células criminales.
La cronología de los hechos, elaborada y esquematizada por Quadratín Puebla, muestra un patrón sostenido.
En 2016, autoridades investigaron el asesinato de al menos dos hombres en un mismo fin de semana, lo que marcó uno de los primeros episodios recientes documentados.
Para 2019, el homicidio de un presunto líder narcomenudista durante un palenque clandestino evidenció la disputa por actividades ilegales.
En esos años comenzó a mencionarse la operación de bandas locales, entre ellas Los Orea, señaladas por su presunta relación con múltiples asesinatos en la zona.
Entre 2018 y 2022, vecinos reportaron el hallazgo recurrente de cadáveres y desapariciones, además de la presencia de grupos vinculados con narcomenudeo, robo de vehículos y huachicol.
El 23 de abril de 2022 se registró un ataque armado en vía pública que dejó una persona muerta y varios lesionados. Por este caso, en 2026 se confirmó una sentencia superior a 27 años contra el responsable.
La violencia alcanzó un punto crítico en enero de 2025 con el asesinato de Juan Manuel Zenteno, aspirante a la presidencia auxiliar. El ataque ocurrió cuando circulaba en vehículo junto a su esposa.
Meses después, en 2025, la Fiscalía General del Estado (FGE) informó la detención de un objetivo prioritario, identificado como presunto participante en ese homicidio, lo que confirmó la intervención de estructuras delictivas organizadas.
En 2026, la tensión se mantuvo luego que el pasado sábado el padre del excandidato también fue asesinado, en un contexto de violencia persistente que mantiene abierta la línea de investigación sobre posibles represalias o disputas locales.
Ese mismo año, se documentaron nuevos hechos, como el homicidio de una persona tras un conflicto que escaló al uso de arma de fuego, lo que refuerza la hipótesis de confrontaciones directas entre particulares o grupos.
Las líneas de investigación sobre el móvil apuntan a conflictos personales, control de actividades ilícitas y disputas territoriales.
En distintos momentos, autoridades han vinculado la violencia local con bandas dedicadas al narcomenudeo, así como con estructuras más amplias que operan en Puebla, algunas relacionadas con organizaciones como el Cártel Jalisco Nueva Generación o células regionales como Sangre Nueva Zeta.




