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PUEBLA, Pue., 8 de diciembre de 2025.- Durante más de una década, Puebla ha diagnosticado prácticamente los mismos problemas educativos sin lograr resolverlos a fondo: rezago, analfabetismo, desigualdad regional, planteles deteriorados y falta de cobertura, especialmente en comunidades rurales e indígenas.
Sin embargo, en los últimos años se sumó un obstáculo que hoy define el rumbo del sistema educativo: el acceso desigual a tecnología y la ausencia de habilidades digitales, una brecha que limita la continuidad escolar y frena el desarrollo económico del estado.
Aunque el gobierno de Alejandro Armenta presume avances en infraestructura, becas e inclusión en sus primeros 100 días, la conectividad y la modernización tecnológica siguen siendo el desafío estructural más urgente.
En medio de estas carencias, la administración estatal inició además una auditoría extraordinaria a diez años de la SEP, en un intento por aclarar por qué, pese a múltiples diagnósticos acumulados en tres gobiernos, las fallas centrales del sistema educativo poblano siguen sin corregirse.
Actualmente, la mayor deuda educativa en Puebla continúa siendo el acceso desigual a tecnología y la falta de habilidades digitales, un rezago que el propio Diagnóstico del Plan Estatal de Desarrollo (PED) de Alejandro Armenta identificó como el principal obstáculo para el desarrollo económico y la continuidad escolar en varias regiones del estado.
Aunque el informe 100 Días Por Amor a Puebla publicado en marzo de 2025 reportó avances importantes en infraestructura básica, becas y fortalecimiento docente, la modernización tecnológica y la conectividad siguen representando el mayor desafío estructural.
De hecho, en la Encuesta nacional sobre disponibilidad y uso de la información en los hogares del INEGI también se evidencia que Puebla está entre los estados con menos usuarios de Internet en un 70 y 80 por ciento a en 2024 frente a otras entidades como Sonora y Baja California Sur donde hubo hasta más del 90.1 por ciento de la población con este servicio.
En el “Diagnóstico Anexo 6” del PED de Armenta revela que regiones como la Mixteca, la Sierra Nororiental, Valle de Serdán y Tehuacán enfrentaban déficits notables en infraestructura digital, baja disponibilidad de tecnologías de la información y una cobertura desigual de servicios de internet.
Estas diferencias están asociadas directamente con mayores tasas de analfabetismo, baja escolaridad y dificultades para la transición entre secundaria, bachillerato y educación superior.
A pesar de ello, los primeros 100 días del gobierno estatal han priorizado acciones en inclusión, infraestructura y dignificación de planteles. Destacan la entrega de materiales de rehabilitación en 311 escuelas, la instalación de paneles solares en cinco instituciones y la inversión superior a 5 millones de pesos para el Laboratorio Tecnológico BETAS en Izúcar de Matamoros. Sin embargo, estas intervenciones aún no alcanzan a cerrar la brecha tecnológica que limita la formación académica en la mayor parte del estado.
El informe también detalla avances en equidad educativa para pueblos originarios, becas para estudiantes en situación de vulnerabilidad, fortalecimiento docente y la creación de nuevas instituciones como la Universidad del Deporte y la Universidad de Ciencias Policiales y de la Seguridad. No obstante, frente al diagnóstico regional del propio PED, estas acciones no alcanzan a resolver la carencia más señalada: el acceso universal a herramientas digitales.
De acuerdo con el análisis del Plan, la capacidad de atraer inversiones, impulsar la manufactura avanzada, consolidar el sector salud y ampliar la oferta de educación superior depende de la profesionalización tecnológica. Sin conectividad y sin formación digital, regiones como Valle de Serdán, Teziutlán y Tehuacán no podrán integrarse plenamente al modelo económico que el mismo gobierno estatal propone.
Otro dato importante en el pilar de digitalización de las Personas y la Sociedad, Puebla muestra uno de sus mayores rezagos dentro del Índice de Desarrollo Digital Estatal (IDDE) 2025, al ubicarse en la 26ª posición nacional y descender un lugar respecto al año anterior.
El principal foco de alarma es el subpilar de Gobierno digital y entorno regulatorio, donde el estado ocupa el último lugar del país con apenas 15 puntos, una brecha de desempeño 5.8 veces menor que la entidad líder. Aunque Puebla registra avances moderados en capacidades y habilidades digitales y en la digitalización de servicios prioritarios, estos progresos no compensan la falta de mecanismos eficaces para impulsar trámites, servicios y plataformas públicas en línea.
Además, el uso de Internet para interactuar con el gobierno muestra un retroceso significativo, con una caída de 10 posiciones. En conjunto, estos indicadores reflejan que la digitalización social en Puebla avanza, pero a un ritmo lento y con profundas desigualdades que continúan limitando la participación ciudadana en entornos digitales.
En este contraste entre diagnóstico y avances iniciales, la prioridad pendiente se vuelve clara: cerrar la brecha digital como fundamento para mejorar la calidad educativa, gubernamental y detonar el desarrollo regional en Puebla.
Apenas, el gobierno de Puebla inició una auditoría extraordinaria a la Secretaría de Educación Pública (SEP) que abarcará una década completa, desde 2015 hasta la fecha. La revisión fue instruida por el gobernador Alejandro Armenta hace un par de semanas y comenzó formalmente el pasado 18 de noviembre, confirmó José Luis García Parra, coordinador de Gabinete, en conferencia de prensa.
En la primera mesa de trabajo participaron el titular de la SEP y sus subsecretarios, el fiscal especializado en Combate a la Corrupción, el auditor Superior del Estado, el secretario de Anticorrupción y Buen Gobierno, así como el oficial mayor de la dependencia. El equipo revisará desde la asignación de plazas hasta los Registros de Validez Oficial de Estudios (RVOES), además de todos los procedimientos internos que pudieran haber derivado en irregularidades durante las últimas administraciones.
García Parra advirtió que se trata de una revisión profunda y compleja, dado que implica analizar miles e incluso millones de expedientes acumulados en los últimos diez años. Añadió que el gobierno estatal buscará deslindar responsabilidades y corregir posibles deficiencias arrastradas por varias gestiones.
El gobierno de Puebla, encabezado por Alejandro Armenta, ha concentrado parte de sus primeros meses de administración en reforzar el sistema educativo estatal mediante programas de apoyo económico, modernización de infraestructura y ampliación del acceso a tecnologías de aprendizaje.
Entre las acciones más destacadas se encuentra la entrega de apoyos a 12 mil 824 estudiantes de preescolar, primaria y secundaria en más de mil 500 escuelas, con una inversión cercana a los 20 millones de pesos, así como la rehabilitación y dignificación de más de cien planteles a través del programa “¡Rehabilitemos Juntos tu Escuela!”, que incluye obras de mejora en aulas, sanitarios y mobiliario.
En materia de conectividad, el gobierno lanzó un programa de 79 mil Becas de Conectividad para facilitar el acceso a internet y herramientas digitales a estudiantes de distintos niveles, esto como parte de la estrategia para reducir la brecha digital en el estado.
Además, en coordinación con la BUAP, se puso en marcha un plan de más de 10 mil becas para jóvenes de educación media superior y superior, con el objetivo de impulsar la continuidad educativa y ampliar oportunidades de formación profesional.
Armenta también ha planteado una visión de modernización educativa vinculada al desarrollo tecnológico y productivo del estado, bajo la propuesta de convertir a Puebla en un polo regional de innovación, lo que implica fortalecer programas de formación técnica y tecnológica.
A lo largo de los últimos tres planes de desarrollo presentados por los exgobernadores Rafael Moreno Valle, Miguel Barbosa Huerta y el actual Alejandro Armenta, Puebla ha diagnosticado de forma reiterada las mismas fallas estructurales en su sistema educativo: rezago, analfabetismo, baja escolaridad y profundas desigualdades regionales, sin lograr resolverlas del todo.
El Plan Estatal 2011-2017 presentado por Moreno Valle advertía un bajo promedio de escolaridad, altos niveles de analfabetismo y una cobertura insuficiente en media superior, además de planteles en condiciones precarias.
Para 2019-2024 con Barbosa Huerta, el gobierno reconocía que más de un millón de poblanos seguían en rezago educativo y que regiones como la Sierra Negra mantenían tasas críticas de analfabetismo, mientras fijaba como meta ampliar la cobertura, mejorar la infraestructura y fortalecer la educación indígena.
El diagnóstico más reciente, contenido en el Anexo 6 del actual plan, volvió a subrayar brechas severas entre regiones como Angelópolis y las sierras, deserción en niveles clave y la necesidad urgente de modernizar instalaciones y ampliar la formación tecnológica.
Aunque cada administración propuso estrategias para reducir desigualdades, elevar la calidad y ampliar el acceso, los indicadores muestran que los avances han sido parciales y que muchos de los problemas señalados hacen más de una década permanecen vigentes.
En este contexto, la auditoría extraordinaria ordenada por el gobierno estatal a diez años de operación de la SEP llega como un intento de revisar por qué la política educativa de Puebla ha acumulado diagnósticos, pero no siempre resultados sostenidos.