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PUEBLA, Pue., 7 de diciembre de 2025.- El Gobierno de México prepara el lanzamiento de Olinia, un proyecto de vehículos eléctricos que busca democratizar la electromovilidad en el país.
Se trata de una iniciativa coordinada por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHT)que pretende fabricar autos de bajo costo y alta eficiencia para uso urbano.
El plan fue presentado oficialmente el 6 de enero de 2025, como parte del programa Plan México 2025-2030, con la promesa de que los primeros prototipos estén listos a mediados de 2026. Sin embargo, a la fecha no se ha confirmado el lugar donde se construirá la planta de producción.

Diseño en Puebla, pero sin sede industrial definida
En Puebla se ubica el Centro de Diseño e Ingeniería de Olinia, donde más de 100 ingenieros, diseñadores y técnicos trabajan en el desarrollo de los modelos iniciales. El espacio pertenece al Instituto Tecnológico de Puebla y funge como laboratorio principal del proyecto.
No obstante, las autoridades federales han aclarado que la armadora no tiene ubicación confirmada. Puebla es una de las candidatas más fuertes, pero también se analizan otras entidades con infraestructura industrial y acceso logístico, como Estado de México, Querétaro y Guanajuato.
El coordinador del proyecto, Roberto Capuano, declaró que el diseño estará listo en septiembre de 2025, mientras que las pruebas de manejo y flotillas piloto arrancarían a mediados de 2026. El escalamiento industrial dependerá de nuevas inversiones y alianzas público-privadas.

El “auto del pueblo” eléctrico
Olinia se plantea como un vehículo eléctrico, pequeño y de precio accesible, que pueda sustituir motocicletas, mototaxis y autos usados. Según los documentos oficiales, su rango de costo estaría entre 90 mil y 150 mil pesos, dependiendo del modelo y equipamiento.
Los tres prototipos previstos son: un vehículo personal urbano, una versión tipo mototaxi o transporte de barrio, y un modelo de reparto de última milla para pequeños negocios. Todos podrán recargarse en tomas domésticas y tendrán una autonomía pensada para trayectos cortos.
“El objetivo es que el ciudadano común pueda acceder a un vehículo eléctrico sin depender de grandes marcas extranjeras”, dijo una fuente de SECIHT durante la presentación oficial.

Inversión limitada y metas ambiciosas
La inversión inicial destinada al proyecto asciende a 25 millones de pesos, una cifra modesta frente a los costos que implica desarrollar una armadora completa. Los especialistas coinciden en que ese capital solo alcanza para diseño y prototipos, no para producción en serie.
El Plan México contempla que, para 2030, Olinia pueda fabricar entre 100 mil y 150 mil unidades al año, siempre que se concreten las alianzas financieras necesarias. De lograrse, sería un avance significativo para una industria nacional que hoy depende casi por completo de marcas extranjeras.
Economistas del sector advierten que el reto principal será atraer capital privado, definir un esquema de comercialización y garantizar soporte técnico y refacciones, aspectos clave para generar confianza en el consumidor.
Enfoque urbano y social
El concepto de Olinia no busca competir con autos de alta gama como Tesla o BYD. Su terreno es el transporte urbano popular, donde circulan miles de motos y vehículos viejos que contaminan y carecen de seguridad.
El proyecto apunta a zonas metropolitanas con alto flujo y trayectos cortos, donde un vehículo compacto y eléctricotendría mayor sentido. Entre los posibles usos figuran flotillas de reparto, transporte de barrio y vehículos oficiales para dependencias públicas.
En ese sentido, Olinia también podría convertirse en una herramienta de movilidad social, al ofrecer un medio de transporte moderno y económico a sectores que tradicionalmente no acceden a la electromovilidad.
Competencia en el mercado
Olinia enfrentará a modelos como el JAC E10X (alrededor de 371 mil pesos), el BYD Dolphin Mini (358 mil pesos) y, en otro rango, el Zacua MX2, considerado el primer auto eléctrico mexicano, con un costo superior a 550 mil pesos.
Su principal ventaja sería el precio ultra bajo, pero también su punto más vulnerable: la viabilidad de producirlo con ese presupuesto sin sacrificar calidad, autonomía o seguridad.
Especialistas en movilidad advierten que la seguridad vehicular será un punto crítico. Al ser un modelo ligero y compacto, deberá cumplir con normas estrictas y ofrecer medidas básicas de protección.

Ventajas y riesgos
Entre los aspectos positivos del proyecto destaca su tecnología limpia, ya que funcionará con energía eléctrica y reducirá las emisiones urbanas. Además, su mantenimiento sería más económico y su operación más silenciosa, reduciendo la contaminación auditiva.
Sin embargo, su principal debilidad radica en la falta de infraestructura de carga y servicio. México cuenta con menos de 2,500 puntos de carga públicos, concentrados en grandes ciudades. Para Olinia, cuyo público meta está en zonas populares, eso implica una barrera adicional.
Otro punto en debate es la viabilidad política. Analistas señalan que el proyecto es emblema del nuevo gobierno federal, por lo que su continuidad dependerá de la estabilidad presupuestal y del éxito de sus primeros modelos.
El reto de hacer historia
Olinia busca convertirse en el primer vehículo eléctrico de bajo costo fabricado con ingeniería mexicana. Si cumple sus objetivos de precio, calidad y accesibilidad, podría transformar la movilidad urbana y abrir camino a una industria nacional de electromovilidad.
Por ahora, es una promesa en desarrollo, con diseño en marcha, una narrativa ambiciosa y un calendario optimista. La experiencia dirá si el “auto eléctrico del pueblo” logra llegar al asfalto o se queda en el garaje de los buenos propósitos.




