Nada personal
A pesar de los llamados foros de consulta -eventos organizados para audiencias del oficialismo- la reforma electoral unilateral es un traje a la medida para perpetuar el control de los tres Poderes del Estado en manos de Morena-4T.
El debate es mediático entre el gobierno y los partidos de oposición, sin la participación entusiasta de los sectores de la sociedad civil.
Lamentablemente -como lo exigió siempre la izquierda electorera- la iniciativa de las enmiendas a la legislación electoral no es producto de una comisión plural - social ni partidista.
El Partido-Estado Morena en el gobierno de la 4T ha monopolizado la iniciativa de reforma que, por su manufactura, es unipartidista del oficialismo, sin el concurso de los expertos, académicos, de la sociedad civil y representantes de los partidos políticos.
Con un coordinador parcial como es Pablo Gómez Álvarez en la elaboración del proyecto de reforma electoral presidencial, la iniciativa se convierte por sí sola, en antidemocrática.
El discurso demagógico del oficialismo en el sentido que la integración del consejero general del INE era una negociación de posiciones de partidos políticos, ahora la legislación es una propuesta hegemónica, del partido en el poder, y sus aliados, que por cierto les salieron respondones.
Excluida la sociedad y los partidos políticos de oposición, la única negociación es dentro del oficialismo con los dirigentes de los partidos aliados PT y PVEM, colgados de la lámpara porque la iniciativa elimina privilegios a las “minorías” partidistas, como lo son el financiamiento y la representación proporcional para vivir del erario.
Para justificar la antidemocracia y el avasallamiento del gobierno de la 4T y el Partido-Estado Morena, la presidenta del partido oficial Luis María Alcalde Luján, optó por la simulación.
“La reforma electoral no es coyuntural ni producto de un capricho, mucho menos una iniciativa que busque controlar los comicios; es una exigencia legítima e histórica del pueblo de México, en busca de una democracia verdadera” (sic), justificó la dirigente.
La dirigencia nacional de Morena ha dado el respaldo a la reforma donde se definen las listas de candidatos plurinominales para el Congreso, porque actualmente se “elige a contentillo quiénes serán los candidatos”.
El debate sobre la democracia electoral nuevamente es rehén solo de los partidos políticos; una de las principales fuerzas de oposición, el PAN, considera que la cancelación al financiamiento público, le abre las puertas a los cárteles de narcotráfico para que financie las actividades políticas.
Jorge Romero, líder nacional, declaró a la prensa que "reducir el financiamiento público sin fortalecer la fiscalización no combate la corrupción: la legaliza. No defendemos el dinero público, defendemos los controles".
Recordó que ya hay antecedentes documentados sobre aportaciones ilegales en campañas políticas, como lo fue con en el huachicol fiscal y los casos de La Barredora y Los Carmona (huachicoleros tamaulipecos).
En los dimes y diretes, a la falta del debate pluripartidista, al panismo le queda la descalificación y los adjetivos.
En voz de Romero, ha tildado la iniciativa presidencial de reforma electoral como la "Ley Maduro" porque Morena-y gobierno 4T pretenden ser juez y parte en las reglas electorales, lo que encamina al país al autoritarismo.
No existe debate nacional sobre la reforma electoral que el país requiere, la iniciativa de reforma electoral presidencial -como lo advierte Movimiento Ciudadano- elimina la “justicia electoral”.
La iniciativa de reforma electoral que enviará Claudia Sheinbaum a la Cámara de Diputados es un asunto de trámite legislativo para imponer una ley electoral como traje a la medida para eternizar el predominio absoluto de Morena en el control a perpetuidad de los Poderes del Estado.