Cohesión Social
Dicen los clásicos que las caídas y derrotas de los grupos de poder, de partidos y de gobiernos, empiezan en su interior.
Uno de esos ejemplos en la historia política del país fueron las rupturas internas durante el régimen priista que gobernó por más de 80 años.
Fue en el PRI (Partido-Gobierno) –en el sexenio de Miguel de la Madrid (en la década de los ochenta) y durante la dirigencia de Alejandro Moreno, con gobernadores chapulines que se mudaron a Morena entregando los estados a cambio de embajadas y consulados.
Ocurre en gobiernos de otras naciones como la venezolana con la traición de los hermanos Rodríguez (presidenta encargada y el líder de la asamblea legislativa, respectivamente, alineados a EU), luego de la captura del dictador Nicolás Maduro.
El gobierno de la Cuarta Transformación y el Partido-Estado. Morena, no es la excepción en este fenómeno de las rupturas y caídas que empiezan a desarrollarse al interior, entre los grupos políticos y de los partidos aliados.
En el caso del partido oficial, es inocultable la intensa disputa por el control del gobierno del partido entre los grupos afines a Claudia Sheinbaum Pardo y los vinculados al expresidente Andrés Manuel López Obrador que dejó la presidencia, pero no el ejercicio real de poder.
Los primeros síntomas de la ruptura en el oficialismo fue la oposición de los partidos aliados estratégicos del obradorismo; el Partido del Trabajo (PT) propiedad de Alberto Anaya Gutiérrez, que le dijo no a la reforma electoral de la presidenta Sheinbaum.
A diferencia del todopoderoso López Obrador a quien no le alcanzaron los votos para aprobar varias reformas constitucionales en las cámaras legislativas.
En el caso de Sheinbaum, con el control absoluto de las cámaras legislativas, son los partidos aliados los que le propinaran dos derrotas.
El primer revés a la presidenta fue el rechazo a la reforma electoral en la Cámara de Diputados.
Después, el segundo revés por el voto en contra de PT en el Senado para incluir en las boletas de las intermedias del 7 de junio de 2027, la imagen de Claudia Sheimbaum en la revocación de mandato, propuesta legislativa que al final retirada por Morena.
En ambos casos, la cúpula de Morena y gobierno de la 4T les soltó a los perros digitales a la caza de los diputados del PVEM y PT acusándolos como “traidores a la patria”, en un linchamiento digital al estilo estalinista, orteguista (Nicaragua) o de Maduro (Venezuela).
Hoy el amago de vendetta por no votar a favor de la revocación del mandato en el Plan B contra el PT corrió a cargo, de manera directa, por Sheimbaum.
Si saben contar, le diría entre líneas la presidenta del gobierno cuatroté al PT, ni cuenten con el registro electoral como partido nacional:
“…No quisieron votar y yo creo que más allá de la alianza o no la alianza, pues eso va a ser sancionado por la gente, va a decidir (…) porque al final recuerden que cada partido lleva su cuadrito en la boleta, y eso pues ya la gente va a tomar su propia decisión”.
El PT y el PVEM se convirtieron en los aliados incómodos para Morena en la alianza electoral para los comicios intermedios de 2027, con resultados previsibles de cobrarles las facturas en las urnas por no apoyar los planes A y B de la reforma electoral.
Con esta advertencia-amenaza de Sheinbaum a los partidos aliados de Morena, lo más a lo que pueden aspirar el PT y PVEM será retener el registro como partido político, eso está por verse, pero perderán privilegios por falta de votos para obtener escaños.
El Verde tiene en el estado de San Luis Potosí la principal fortaleza de hacerse de la gobernatura porque el partido oficial Morena tiene una presencia marginal en aquella entidad.
PT y PVEM serán los apestados en las alianzas con Morena en estados y municipios para formular alianzas en los distritos electorales federales, locales y en los ayuntamientos, lo que fragmentará el voto en las intermedias.
Así han empezado las fracturas internas en el oficialismo, y falta conocer el saldo morenista de quién va a palomear las listas de candidatos federales y locales,Morena deberá pasar el filtro interno donde se sabrá si López Obrador le arrebatará a Sheinbaum la designación de los candidatos a las 17 gubernaturas, o le impondrán desde Palenque hasta los nombres de candidatos a los 300 distritos de la Cámara de Diputados.




