A 58 años del 2 de octubre, la memoria de Tlatelolco sigue viva
PUEBLA, Pue., 16 de octubre de 2025.- En el Barrio de Xonaca se ubica la Fuente de los Muñecos. La fontana se localiza exactamente en las calles 22 Oriente y 18 Norte.
Se trata de un surtidor techado con ocho columnas. En su interior, perfectamente centradas, se encuentran las esculturas de dos niños abrazados.
Las pálidas figuras sonríen discretamente con la mirada algo perdida. Una de las esculturas representa a una niña. Tiene puesto un vestido con olanes, está peinada con dos largas trenzas y lleva un libro debajo del brazo derecho. Su otro brazo rodea tiernamente la espalda de la figura de un niño con overol y pelo corto.

Este manadero se ubica próximo a la iglesia de La Candelaria. Al frente del templo hay una casona que, según se dice, fue ocupada por la emperatriz Carlota, esposa de Maximiliano de Habsburgo. Tiempo después, Maximino Ávila Camacho, gobernador de Puebla de 1937 a 1941, construyó en esa propiedad su casa de verano.
A su servicio estaba un caballerango que tenía dos hijos, una niña y un niño, de seis y siete años de edad, respectivamente, quienes eran muy queridos. Un día de lluvia, los hermanitos salieron de casa para ir a la escuela, pero nunca regresaron.
Los preocupados padres salieron en su búsqueda con ayuda de los vecinos. Así transcurrieron las horas y no se halló rastro alguno de los pequeños. Con dolor y resignación, todos dedujeron que cayeron en un pozo de agua, aledaño a la propiedad del general Ávila Camacho. Los cuerpos de los niños jamás fueron encontrados.
Al saber lo que pasó con los hijos de su caballerango, Maximino ordenó que se construyera una fuente con un pedestal de azulejos de talavera en honor a los hermanos desaparecidos.

La Fuente de los Muñecos podría ser un monumento más, si no fuera porque los habitantes de las inmediaciones aseguran que durante la madrugada, los muñecos desaparecen de la fuente.
Algunos dicen haber visto a la niña y al niño bajar de la fuente para jugar entre las oscuras calles, en medio de risas y voces. Otros aseguran que, antes de que caigan los primeros rayos de sol del día, los muñecos regresan por sí solos a su posición inerte al centro de la fuente.