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PUEBLA, Pue., 7 de noviembre de 2025.- Ayer fue localizado sin vida al profesor del Departamento de Psicología e investigador de la Universidad de las Américas Puebla el Dr. Julio César Penagos Corzo quien llevaba casi dos semanas desaparecido.
El 22 de octubre fue reportada como desaparecida Liliana Mejía Saldívar de 15 años de edad al salir de la preparatoria Izúcar de Matamoros de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, no obstante, según datos de la Fiscalía General del Estado de Puebla ya fue localizada con vida el 30 de octubre.
Puebla, al ser la onceava entidad con más personas desaparecidas de acuerdo con el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, que las instituciones académicas cuenten con protocolos en caso de desaparición forzada de personas se vuelve un requisito indispensable.
Quadratín Puebla realizó una búsqueda de información en Internet y preguntó directamente al área de comunicación social de la UDLAP, Tecnológico de Monterrrey, Universidad Iberoamericana de Puebla (IBERO Puebla), Universidad Popular del Estado de Puebla (UPAEP) y de la Benemérita Universidad Autónoma del Estado de Puebla (BUAP) para conocer los protocolos con los que cuentan algunas de las principales instituciones del estado y la mayoría no cuenta con un manual al menos público sobre qué hacer en este tipo de casos.
En el caso de las universidades privadas como la UDLAP, UPAEP y el Tecnológico de Monterrey aseguran en su página oficial que cuentan con un sistema de vigilancia que controla los accesos para que sólo pueda ingresar personas autorizadas.
En el caso del área de comunicación social de la UPAEP informó a este medio que en el caso de estudiantes extraviados solamente se da asesorías legales a los familiares, pero no interviene más allá con los alumnos que son mayores de edad y aclararon que si paso afuera de las instalaciones no se tiene mayor injerencia.
En el caso de la IBERO Puebla cuenta con una “Guía para actuar ante la posible desaparición de una persona integrante de la Comunidad Universitaria” en donde se explican todos los procesos por los cuales los familiares del desaparecido deben seguir, cuales son sus derechos y a dónde dirigirse.
De manera particular, el Tecnológico de Monterrey cuenta con un Manual de Atención en caso de Extorsión en caso de que alguno de sus estudiantes o miembros de su comunidad sea víctima de este delito.
En este caso, la universidad brinda una serie de pasos a seguir como evitar llamadas con extraños y bloquear la comunicación con el extorsionador, no moverse del lugar en donde se encuentra y las autoridades de la universidad brindan acompañamiento en el proceso.
Por otro lado, en el caso de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) de manera pública solo se aclara que en el caso de que algún estudiante sea víctima de algún delito la Dirección de Apoyo y Seguridad Universitaria (DASU).
El protocolo de la UNAM
Ante la crisis de seguridad y de personas desaparecidas es vital que existan protocolos para este tipo de casos y una de las universidades que sí cuenta con un procedimiento claro y público es la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
En 10 hojas, el documento nombrado “Protocolo de Actuación en caso de Persona no localizada, parte de la comunidad universitaria” explica qué hacer en caso de que de un miembro de su comunidad sea víctima de este delito o simplemente se haya perdido la comunicación con ella.
De manera breve el primer paso es validar la información de que efectivamente la persona esté desaparecida, después se recaba la información personal de la posible víctima, posteriormente la universidad y familiares avisan a la autoridad competente como la comisión de búsqueda y/o Fiscalía y se coopera con las autoridades hasta dar con la persona.
Además, cuenta con una serie de recomendaciones para evitar este tipo de situaciones como estar siempre en comunicación con familiares, llevar celular cargado al salir, brindar a la universidad teléfonos de familiares en caso de emergencia y al final se anexa un directorio con números de emergencia dentro y fuera de la institución.
La desaparición y posterior hallazgo sin vida del profesor Julio César Penagos, así como el caso de la estudiante Liliana Mejía, ponen de relieve la urgencia de que las universidades en Puebla adopten protocolos claros de actuación ante posibles desapariciones.
En un estado donde la violencia y la incertidumbre forman parte del entorno cotidiano, la ausencia de procedimientos públicos y coordinados deja en vulnerabilidad a estudiantes, docentes y personal académico.
Más allá de la vigilancia o los controles de acceso, las instituciones educativas deben asumir un papel activo en la prevención, atención y acompañamiento en estos casos.
La experiencia de la UNAM demuestra que contar con protocolos no solo brinda orientación en los primeros momentos críticos, sino que también puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.