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PUEBLA, Pue., 26 de diciembre de 2025..- Puebla se ha consolidado como el principal foco del robo de gas LP en México.
Las cifras más recientes del Instituto para la Gestión, Administración y Vinculación Municipal (Igavim) muestran que durante 2025 la entidad concentró casi siete de cada 10 tomas clandestinas detectadas en todo el país.
Lo anterior significa que alrededor del 67 por ciento de las perforaciones ilegales a ductos de gas ocurrieron en territorio poblano.
En promedio, de acuerdo con las estadísticas, se detecta una nueva toma cada pocas horas, un indicador de la persistencia de esta actividad delictiva.
Los municipios con mayor incidencia son Tepeaca y Santa Rita Tlahuapan, seguidos por Amozoc, Tlahuapan y Palmar de Bravo, lugares donde la presencia de grupos que extraen gas sin autorización se ha mantenido constante.
En otros reportes proporcionados por fuentes de seguridad a Quadratín Puebla también figuran San Matías Tlalancaleca, San Martín Texmelucan, Huejotzingo y Los Reyes de Juárez, como zonas afectadas por este ilícito.
Las bandas dedicadas al huachigas aprovechan la extensa red de gasoductos que atraviesa el estado para perforar las tuberías y extraer combustible.
El gas extraído se canaliza hacia el mercado negro, donde se vende a intermediarios o se transporta a mercados informales en municipios fuera de Puebla, aunque no hay cifras públicas precisas sobre rutas de comercialización clandestina.
Este comercio ilegal alimenta una cadena de distribución que evade controles sanitarios y de seguridad, y genera pérdidas económicas considerables para el sector formal.
A pesar de operativos de autoridades federales, estatales y de la Guardia Nacional para localizar y sellar tomas ilegales, el delito persiste.
Las cifras históricas muestran que Puebla ha ocupado repetidamente los primeros lugares nacionales en detección de perforaciones ilegales de gas LP, con cientos de casos anuales en años recientes, incluyendo periodos en que la entidad alcanzó el 40 por ciento o más de las tomas en México.
Las autoridades de seguridad atribuyen la alta incidencia a la combinación de una red de ductos extensa, la presencia histórica de redes delictivas especializadas y la demanda en mercados informales que buscan combustible a menor precio.
Esta situación mantiene a Puebla como epicentro del huachigas y evidencia la complejidad de combatir una actividad que, aunque ha mostrado ligeras reducciones estadísticas en algunos periodos, sigue siendo la cuenta pendiente para las instituciones de seguridad.