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PUEBLA, Pue., 27 de noviembre de 2025.- El tráfico de fentanilo es una realidad en Puebla.
El estado no es un punto menor en la red que conecta a los cárteles con el centro del país; es un corredor estratégico donde esta droga entra, pasa, se almacena y -en ciertos casos- se distribuye a nivel local.
Las autoridades federales han documentado que el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el Cártel de Sinaloa son los responsables de introducir el opioide sintético a través de rutas que cruzan la entidad.
Su presencia no es nueva, pero se ha vuelto más relevante conforme estas organizaciones diversifican su logística entre carga, paquetería y transporte de mercancía aparentemente inocua.
Ambos grupos, según los propios reportes de las autoridades federales, han utilizado vías como la autopista México–Puebla, la Puebla–Orizaba y la autopista hacia Puebla- Atlixco para mover cargamentos con destino a la Ciudad de México o al Golfo, lo que convierte al estado en un cruce indispensable en la cadena de distribución.
La Fiscalía General de la República (FGR) aseguró 240 ampolletas en Puebla entre 2019 y 2022, una cifra que sorprendió por la consistencia de los hallazgos y que colocó a la entidad en el cuarto lugar nacional, según lo investigado por Quadratín Puebla.
Lo que parecía un fenómeno aislado terminó convirtiéndose en una constante. Según el organismo federal, cajas, neveras, mochilas o paquetes contenían fentanilo en presentaciones médicas, pero vinculadas directamente a redes del crimen organizado.
Aunque las incautaciones no alcanzan los volúmenes de estados fronterizos, su repetición, advierten las autoridades, exhibe que Puebla funciona como punto de paso y también como patio intermedio para almacenamiento.
Áreas de inteligencia policial han detectado por lo menos una célula operativa en la zona metropolitana de Puebla que trabaja para el CJNG, encargada de resguardar cargamentos temporales antes de su envío hacia el centro del país.
Otro brazo del Cártel de Sinaloa, según sus reportes, utiliza municipios como San Pedro Cholula para la transferencia discreta de paquetes pequeños que terminan en redes de narcomenudeo vinculadas a pastillas falsas que simulan ser ansiolíticos o analgésicos de venta regulada.
Por ahora, la Secretaría de Salud no ha reportado pacientes atendidos por esta sustancia, pero fuentes consultadas sostienen que la ausencia de registros no puede interpretarse como inexistencia del fenómeno.
Se ha detectado también, según los reportes de fuentes policiacas, que células pequeñas venden dosis mezcladas con otras sustancias, especialmente en zonas de bares y alrededores universitarios.
Lo hacen, señalan, de manera clandestina, con microtransacciones difíciles de rastrear.
Mientras tanto, el estado aparece en mapas federales como uno de los puntos donde se han identificado laboratorios menores, aunque sin la magnitud de los detectados en Sinaloa o Sonora.




