A 58 años del 2 de octubre, la memoria de Tlatelolco sigue viva
PUEBLA, Pue., 8 de abril de 2026.– El Paseo Bravo, uno de los pulmones más antiguos y emblemáticos de la capital poblana con 180 años de historia, se ha convertido en un barril sin fondo para el erario. Un análisis de Quadratín Puebla revela que, en los últimos 16 años, se han inyectado al menos 108.5 millones de pesos en diversas remodelaciones, muchas de las cuales han sido blanco de críticas por su corta durabilidad.
La actual administración estatal y municipal ostenta el récord de gasto en este espacio, destinando 40.1 millones de pesos de presupuesto público, sumados a 12.8 millones provenientes de la iniciativa privada, para un total de 52.9 millones de pesos.
El historial de inversiones muestra un patrón de intervenciones recurrentes en las mismas áreas:
La inversión más reciente, que ha desatado opiniones divididas por detalles como faltas de ortografía en placas y fuentes sin operar, se concentró en los siguientes rubros:
Conocido originalmente como Paseo de la Alameda (1801-1832) y posteriormente como Paseo Viejo, este espacio ha resistido intervenciones francesas y transformaciones urbanas. Sin embargo, para los poblanos, la constante sustitución de pisos y mobiliario genera una pregunta obligada: ¿por qué una inversión de más de 100 millones de pesos no ha logrado preservar la dignidad de este espacio de forma permanente?
Mientras el área del quiosco continúa cercada, las familias poblanas caminan entre senderos de grava y bustos sin nombre, esperando que esta millonaria intervención sea, finalmente, la definitiva.




