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PUEBLA, Pue., 16 de febrero de 2026.- Desde 1952 hasta 2026 hay al menos 777 mujeres en Puebla que siguen desaparecidas; 28 por ciento de ellas tenían entre 15 y 19 años, según el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED).
Para Shanik Amira David George, coordinadora de Proyectos Académicos y responsable del Observatorio Con los Ojos Abiertos de la Universidad Iberoamericana de Puebla (IBERO), una buena parte de las mujeres desaparecidas han sido víctimas de trata de personas y feminicidios.
Este dato lo confirma el informe Trata de personas y desaparición en la Sierra Norte de Puebla, publicado en 2024, en el que se documenta que en municipios de esta región, como Huauchinango, las mujeres indígenas son víctimas de desaparición forzada para ser utilizadas con fines de explotación sexual en Veracruz, Tlaxcala, Tabasco o Estados Unidos.
“Creo que algo particularmente preocupante cuando hablamos de desaparición de mujeres en Puebla, algo que no hay que dejar pasar, es que quienes más desaparecen son niñas y adolescentes, o sea, de entre 10 y 14 años”, señala Shanik Amira en entrevista para Quadratín Puebla.
El Colectivo Voz de los Desaparecidos de Puebla da seguimiento a los casos de María Fernanda Hernández García, de tres años de edad, desaparecida en 2013 en San Andrés Cholula; Nathalia Eileen Lima Apreza, también de tres años, desaparecida en 2024 en el municipio de Puebla; y Michell Palacios Medina, de ocho años, desaparecida en 2017 en San Francisco Totimehuacan.
Ellas son algunas de las 155 niñas y adolescentes que siguen desaparecidas entre los 0 y 14 años. “Los avances en el fondo de cada caso son nulos en general, pues la fiscalía carece hasta de lo más básico, como es una línea de investigación.
Los avances, como dice la fiscalía, se reducen a oficios administrativos, pero nada en concreto que lleve a encontrar a las víctimas”, comentó el Colectivo Voz de los Desaparecidos en entrevista. Detrás de cada boletín de búsqueda hay una historia y una familia entera que sigue luchando para que su hija, madre o pareja regrese a casa.

La cifra negra: las desaparecidas indígenas
El informe Trata de personas y desaparición en la Sierra Norte de Puebla encontró que en municipios como Huauchinango, Tlaola y Chiconcuautla, al ser lugares con alta marginación y con una importante población indígena, las adolescentes, mujeres jóvenes e incluso familias enteras son víctimas de desaparición forzada bajo hasta seis modalidades distintas de trata: por condición de siervo, con fines de explotación sexual, para explotación laboral, con fines de actividades delictivas, matrimonio forzado y adopción ilegal.
En el estudio se señala a Huauchinango como el principal municipio donde las mujeres indígenas son víctimas de desaparición forzada con fines de trata. Regularmente se trata de mujeres de 22 años que son enviadas a otros estados o a Estados Unidos.
Actualmente, según la estadística oficial del RNPED, Huauchinango es el quinto municipio con más mujeres desaparecidas, con 20 féminas sin localizarse desde 1952.
“La gran mayoría de las personas entrevistadas no eran conscientes de que habían sido víctimas de uno o varios tipos de trata a lo largo de su vida, lo que podría explicar, en gran medida, la ausencia de denuncias. Por otro lado, gran parte de las personas ha logrado regresar a sus hogares, por lo que no lo consideran como una desaparición, sino una ausencia temporal, complicando así la documentación de estos hechos”, se lee en la investigación.
Además, según el estudio, otro factor importante que dificulta la denuncia de este tipo de desapariciones es que presuntamente la policía municipal está coludida con grupos criminales o tratantes.
Las ausencias “voluntarias” de mujeres
Shanik Amira, académica de la IBERO, opina que las ausencias “voluntarias” nunca son porque sí, siempre hay un tema detrás de la huida de una mujer o una adolescente.
“La gente no se va de su casa nada más porque sí. Puede que haya gente que sí. O sea, te vas de tu casa porque hay una condición en tu casa que te tiene en riesgo, puede ser que seas víctima de violencia familiar”, comentó la experta.
Según el Informe de Incidencia delictiva de delitos contra la mujer y llamadas al 911 con corte al 31 de diciembre de 2025, Puebla fue la quinta entidad a nivel nacional con más incidentes contra la mujer, octavo en violación simple y décimo en violencia intrafamiliar y de pareja.
En el caso del informe de la Sierra Norte, explica que muchas personas migran a Estados Unidos para tener una mejor calidad de vida y, en algunos casos, no se comunica esta decisión. Además, la académica recordó que, independientemente de si se trata de una ausencia voluntaria o de una desaparición forzada, es responsabilidad de las autoridades realizar las averiguaciones pertinentes.

Los bloqueos, el último recurso para llamar la atención
Muchas veces, en la desesperación por la pérdida de un familiar desaparecido, se opta por realizar bloqueos en vialidades. Pero, según comenta la especialista de la Ibero, este es el último recurso.
“También hay que recordar algo: protestar es un derecho humano. Digo, no es ahora todos salgamos a las calles y tomemos las carreteras en cualquier momento, pero pensemos, ¿qué orilla a una persona a tomar las calles? ¿El hecho de haber tenido una respuesta institucional te lleva a eso? También hay que cuestionarnos eso. Si alguien salió a tomar la calle no es porque esté aburrido; tal vez estas familias ya fueron a la policía municipal y no respondieron, o ya fueron a la fiscalía y les dijeron ‘aguántense’ para presentar la denuncia, o ya fueron a la comisión de búsqueda y no recibieron ayuda. Posiblemente son personas que ya tocaron todas las puertas, hicieron la vía institucional y no les han dado respuesta”, reflexionó.
Las familias bloquean calles, las personas comparten en redes sociales los boletines de búsqueda y los colectivos se manifiestan con lonas para recordarle al Estado que, si bien algunas mujeres tienen la fortuna de regresar a casa, hay otras, incluso niñas, que siguen siendo buscadas.
Muchas tienen más de cinco o diez años desaparecidas y la esperanza de encontrarlas con vida se va extinguiendo poco a poco, hasta que la búsqueda se traslada a barrancas, ríos o al Servicio Forense.

