Inician en la BUAP las Jornadas de Actualización Profesional e Integral 2026
PUEBLA, Pue., 12 de diciembre de 2025.- El futuro comedor universitario de Ciudad Universitaria, una de las obras más esperadas por la comunidad estudiantil de la BUAP, avanza tras los retrasos ocasionados por las modificaciones solicitadas durante el paro estudiantil de febrero de 2025.
Así lo confirmó la rectora Lilia Cedillo en conferencia de prensa, donde explicó que esta infraestructura imprescindible para jóvenes de bajos recursos ya está en construcción y podría comenzar a operar en el segundo semestre de 2026.
Cedillo detalló que el proyecto original debió pausarse durante el movimiento, luego de que los estudiantes pidieran ajustes al proyecto ejecutivo.
El proceso de consulta y revisión se extendió más de lo previsto y demoró la obra, aunque actualmente ya se encuentra en marcha. La obra negra, dijo, estará lista en los primeros meses de 2026, y el servicio de comedor estará habilitado meses después.
Mientras se desarrolla la construcción, la institución mantendrá la entrega de becas alimenticias en todos los campus, como medida temporal para apoyar a quienes dependen del comedor o requieren apoyo para acceder a alimentos diarios.
La rectora también abordó la posibilidad de expandir el servicio a otras zonas de la universidad, como el área de la Salud, el Centro Histórico o los complejos regionales.
Sin embargo, aclaró que dicha expansión “escapa de posibilidad”, no por falta de voluntad, sino por las restricciones presupuestarias que rigen a las universidades públicas: el presupuesto estatal y federal solo puede destinarse a docencia, investigación y difusión.
Servicios como comedores o transporte universitario deben financiarse con recursos propios, y estos, advirtió, no son ilimitados.
Además de la limitación de recursos, Cedillo comentó que ampliar el comedor implica definir dónde se encuentra la necesidad más urgente.
En ocasiones, dijo, la mayor demanda alimentaria puede estar en un complejo regional y no en la zona urbana, lo que hace más compleja cualquier decisión sobre una posible expansión. Ante este panorama, la alternativa más viable será aumentar el número de becas alimenticias disponibles para los estudiantes.
Aunque el tema central fue el comedor, Cedillo retomó también lo ocurrido durante el paro estudiantil de febrero, al que calificó como una experiencia que permitió identificar qué preocupa a los jóvenes universitarios.
“Hubo demandas legítimas y factibles”, señaló, aunque recordó que otras no pueden atenderse por los límites presupuestales.
Durante el movimiento se alcanzaron múltiples acuerdos, clasificados en tres plazos de cumplimiento. Los de corto plazo ya fueron atendidos casi en su totalidad.
Los de mediano plazo, generalmente relacionados con procesos administrativos más complejos o ajustes presupuestarios, aún están en curso o discusión.
Los acuerdos de largo plazo, que requieren más de dos años para concretarse y en ocasiones involucran cambios legislativos o altos costos, apenas comienzan su proceso de implementación.
Para garantizar el seguimiento, el Consejo Universitario creó una comisión de mejora continua que revisa no solo lo pactado en el paro, sino también otros aspectos que no fueron planteados inicialmente por los estudiantes.
En este contexto, el comedor universitario se ha convertido en un símbolo de lo que puede lograrse desde el diálogo, pero también de las limitaciones financieras con las que opera la BUAP. Su edificación avanza, aunque su expansión, por ahora, deberá esperar.




