Alistan festival La Muerte es un Sueño con desfiles, teatro y ofrendas
La Angelópolis conmemora casi cinco siglos desde su fundación estratégica entre México y Veracruz; una historia que transita entre el misticismo de los ángeles y la realidad de los pueblos originarios.
PUEBLA, Pue., 16 de abril de 2026.- Hace 495 años, en el año 13 Ácatl (Carrizo), se erigió la Ciudad de los Ángeles. Ubicada estratégicamente en el valle de Tlaxcala, entre la Ciudad de México y el puerto de Veracruz, Puebla nació como un experimento social y urbanístico de la Nueva España que hoy llega a casi cinco siglos de historia.
Antes de los trazos españoles, el valle era conocido en náhuatl como Cuetlaxcoapan, que significa “lugar donde las serpientes cambian de piel”. Históricamente, este territorio fue cedido por Gabriel Marcelino Chichimecatecuhtli, gobernador de Cholula, para el asentamiento de los "tripas blancas" (españoles).
El 16 de abril de 1531, día de Santo Toribio, se congregaron entre 35 mil y 40 mil indígenas de Tlaxcala, Huejotzingo, Calpan, Tepeaca y Cholula para colaborar en la edificación de las primeras 50 casas de paja y adobe, así como la iglesia fundacional. Fray Toribio de Benavente "Motolinía" fue testigo presencial de la primera misa y el reparto de tierras a los primeros 40 vecinos.
La consolidación de la ciudad no fue sencilla. Originalmente, la población se estableció en el margen oriental del Río San Francisco (hoy entubado bajo el Bulevar 5 de Mayo), en la zona de Huitzilapan. Sin embargo, las lluvias torrenciales de mayo de 1531 estuvieron a punto de destruir el asentamiento.
Debido a las inundaciones, los fundadores decidieron trasladar la ciudad a un sitio topográficamente más alto, en la orilla occidental del río. Este segundo trazo es el que dio forma definitiva a la traza reticular que hoy presume el Centro Histórico.
La historia de Puebla se debate entre dos fechas y visiones:
Aunque la leyenda popular atribuye el diseño de la ciudad a una revelación onírica del obispo Fray Julián Garcés, historiadores como Hugo Leicht sugieren que el famoso "sueño de los ángeles" fue una narrativa jesuita creada más de 160 años después de la fundación para dotar de misticismo a la urbe.
En la construcción de la identidad poblana destacan figuras como Juan de Salmerón, presidente de la Real Audiencia; el corregidor Hernando de Saavedra, responsable del trazo preciso; y los miles de indígenas cuyas manos levantaron los cimientos de la que hoy es una de las ciudades más importantes de México.
A 495 años de aquel "lugar donde las serpientes cambian de piel", la Angelópolis celebra su pasado indígena y virreinal, proyectándose hacia un futuro de constante transformación.




