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PUEBLA, Pue., 31 de julio de 2026.- El relleno sanitario de Chiltepeque continuará en operación mientras la empresa concesionaria busca subsanar las observaciones realizadas por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), pese a las críticas de organizaciones ambientalistas y colectivos ciudadanos que mantienen denuncias por presuntos daños al medio ambiente.
Hace unos días, el regidor Rodrigo Durán Herrera, presidente de la Comisión de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente del Cabildo de Puebla, informó que trabajadores concluyeron la construcción de una geomembrana en una de las celdas del relleno sanitario, infraestructura que permitirá un mejor manejo de los residuos sólidos y contribuirá a ampliar la vida útil del sitio de disposición final.
El funcionario recordó que a principios de mayo la Profepa impuso una clausura parcial al relleno, luego de detectar un manejo inadecuado de los lixiviados, los líquidos que se generan por la descomposición de la basura.
Actualmente, el relleno sanitario opera al 80 por ciento de su capacidad, porcentaje que podría modificarse una vez que la Profepa emita un nuevo dictamen sobre las condiciones del sitio.
Ante ello, la empresa Rellenos Sanitarios (Resa) S.A. de C.V., responsable de la concesión, emprendió las obras de adecuación para atender las observaciones de la autoridad ambiental.
Durán Herrera explicó que, una vez concluidas las acciones correctivas, la empresa presentará un informe técnico con las medidas implementadas para solicitar una nueva inspección de la Profepa y buscar el retiro de la clausura parcial.
Greenpeace y Yo seré su voz critican Chiltepeque
Sin embargo, la continuidad de las operaciones ocurre en medio de señalamientos de organizaciones ambientales. El pasado 24 de junio, el activista Darinel Keller difundió una transmisión en vivo en la que denunció una presunta descarga masiva de lixiviados provenientes del relleno sanitario.
Durante el video mostró lo que describió como una "cascada" de estos líquidos escurriendo por un túnel y laderas cercanas al basurero, y aseguró que los escurrimientos podrían llegar a barrancas y cauces naturales que desembocan en la presa de Valsequillo. Asimismo, señaló que los lixiviados contendrían metales pesados, bacterias, virus y otros contaminantes con potencial impacto en el medio ambiente y en cultivos de la región.
Posteriormente, el colectivo Yo seré su voz anunció la presentación de una denuncia penal y ambiental ante la Fiscalía General de la República (FGR), al asegurar que cuenta con evidencia documental y audiovisual sobre presuntas descargas intencionales de lixiviados y la supuesta modificación de cauces pluviales para conducir estos residuos fuera del sitio de confinamiento.
A estas críticas se sumó recientemente Greenpeace, organización que sostuvo que los rellenos sanitarios, como el de Chiltepeque, son consecuencia de un modelo basado en plásticos de un solo uso.
La ONG exhortó a reducir la producción de este tipo de materiales, eliminar los plásticos desechables y descartar alternativas que considera insuficientes, como los rellenos sanitarios, la incineración y la pirólisis, además de exigir que las empresas asuman la responsabilidad por sus productos durante todo su ciclo de vida.




