Notas para un lector improbable
¿Cada cuánto usas las piernas para caminar?
Parece una pregunta extraña. Si tienes la fortuna de gozar de buena salud y no naciste con alguna malformación, probablemente responderías que todos los días. Conforme pasa el tiempo y envejecemos, nuestras piernas se sienten más cansadas, casi sin fuerza, hasta que llega un momento en el que incluso las bolsas bajo los ojos, como muestra de la edad, apenas nos permiten mantenerlos abiertos, y nuestras piernas ya no reaccionan igual.
Si nuestras piernas nos acompañarán toda la vida, ¿por qué la infraestructura urbana para ellas no es prioridad?
El gobierno de Puebla, al igual que muchos otros gobiernos estatales en México, apuesta por megaobras que generan un gran render y una fotografía espectacular, dejando de lado las piernas de las personas.
Ahora bien, si alguien ya no puede caminar con facilidad y debe utilizar silla de ruedas, bastón u otros apoyos, la situación es todavía peor, pues muchas veces la única alternativa es avanzar en el mismo espacio donde transitan autos a gran velocidad.
En la Ciudad de México, el gobierno de Claudia Brugada ha decidido pintar parte de la infraestructura urbana de color morado sin resolver problemas de fondo: banquetas rotas, escalones inseguros, rampas inexistentes, postes mal colocados, barandales deteriorados y baches. Esto le ha costado críticas sociales, ya que para muchos ciudadanos únicamente se está maquillando el problema.
El dinero público de todas las personas debería resolver las necesidades de la mayoría, y la gran mayoría camina. Sin embargo, el recurso destinado a infraestructura peatonal es casi inexistente.
Volviendo a Puebla, diversos ciudadanos y colectivos han expresado que prefieren que el Gobierno del Estado invierta en banquetas, ciclovías, semáforos, cruces seguros y sistemas de BRT antes que en el cablebús, ya que son obras que utilizan todos los días.
¿Serán escuchados?
Puebla se gobierna más para la fotografía que para el peatón.
Digo esto con pleno conocimiento de que las obras “futuristas” generan más reconocimiento político que las obras básicas de las que carecen nuestras ciudades.
Los poblanos ya dejaron claro qué quieren: prefieren calles pavimentadas antes que calles de tierra; prefieren ciclovías, banquetas amplias y arboladas; prefieren agua potable y, sobre todo, seguridad pública.
¿Serán escuchados?




