Nada Personal
La conmemoración del día internacional de la mujer debe servir para reflexionar sobre aquellas mujeres que, no declarándose feministas, lo son.
El feminismo busca erradicar cualquier práctica que ejerza discriminación y violencia hacia las mujeres por su condición de género y eso incluye también el reconocimiento a su trabajo y aportaciones al bienestar de la sociedad (donde también hay mujeres). Cobró fuerza desde que las marchas se viralizan en redes sociales y se vuelven protagonistas de las calles cada 8 de marzo. Sin embargo, la brecha que ha abierto camino para que hoy las mujeres tengamos mejor calidad de vida tiene años de historia.
Alice Hamilton fue la pionera de la toxicología industrial. Su trabajo científico demostró cómo la exposición a sustancias químicas en el trabajo enfermaba a los obreros. Gracias a ella, hoy existen normas de seguridad y salud ocupacional que son la base de los análisis de riesgo en cualquier Programa Interno de Protección Civil.
Inge Lehmann descubrió que la Tierra tiene un núcleo interno sólido. Sin sus cálculos y observaciones, nuestra comprensión de los sismos y la propagación de ondas (vital para la Protección Civil y los sistemas de alerta temprana) sería inexistente.
Rachel Carson investigó sobre los pesticidas y dio origen al movimiento ambientalista moderno. Ella fue de las primeras en advertir sobre los riesgos antrópicos a gran escala, demostrando que las acciones humanas pueden generar desastres ecológicos irreversibles.
En México, la historia de las mujeres que han aportado significativamente a la historia no es menor, comenzando por la Malinche, Leona Vicario o “Las Adelitas”.
“Las costureras del 85” tienen una mención especial, mujeres víctimas de la explotación del sistema, del trabajo en condiciones inhumanas y del olvido del Estado. El día del sismo, más de 7 mil costureras afectadas, aplastadas entre máquinas y rollos de tela, sufriendo la indiferencia de patrones preocupados por rescatar sus máquinas y material de costura antes que a sus trabajadoras. Ellas, las que lograron sobrevivir, formaron la Unión de Costureras que lucharía por los derechos de las trabajadoras del ramo. Las otras mujeres en medio del desastre organizaron campamentos de alimento y ayuda para los damnificados.
El movimiento feminista ha rendido muchos frutos y lo peor que puede hacer es dividirse, debemos de hacer un llamado al respeto entre nosotras, que cada quien haga, desde su trinchera, lo que nos beneficie. Cada mujer que todos los días desempeña su trabajo con amor, conocimiento y responsabilidad, está haciendo feminismo porque trabaja por dejarle a las futuras generaciones un país mejor, no solo las mujeres que marchan, que gritan, que usan colores verde y morado son feministas, también hay muchas mujeres que en el silencio de su día a día han dejado huella.
Este 8 de marzo, honremos a las que nos precedieron en el desastre y sigamos construyendo esa sociedad donde quepan nuestras libertades, nuestra seguridad y nuestra vida. Porque cuando una mujer avanza en la conquista de su seguridad, avanzamos todas.
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Facebook: Ma De Jesus Tobón Ramírez




