Notas para un lector improbable
Se acerca un mes emocionante para los mexicanos: septiembre. Ya tembló en Venezuela en dos ocasiones en junio. Esta semana tembló en Colombia, Indonesia y España. Independientemente de si va a temblar o no, estos desastres naturales desnudan la manera en cómo funciona la sociedad.
De acuerdo con el artículo “Cuerpos-sosteniendo-cuerpos: los temblores de los territorio-cuerpo-tierra de mujeres y las respuestas feministas a los terremotos en la Ciudad de México”, publicado en 2025, el papel de las mujeres durante los terremotos se ve afectado por la brecha de género y los típicos estereotipos.
En un análisis generado entre los terremotos del 19 de septiembre de 1985 y del 19 de septiembre de 2017 en Ciudad de México, se encontró que un porcentaje importante de mujeres fueron localizadas en zonas de riesgo por estar laborando en predios irregulares o peligrosos.
El ejemplo más palpable fue durante el terremoto de 1985 en Ciudad de México, cuando se registraban cientos de talleres clandestinos o informales en los que perdieron la vida más de mil costureras. Mujeres migrantes que también quedaron perdidas entre los escombros de edificios en malas condiciones, e historias de víctimas que fueron tratadas como espectáculo e incluso cortinas de humo, como en 2017 con el caso de la niña extraviada en el Colegio Enrique Rébsamen, Frida Sofía.
De estos momentos de tensión surgieron colectivos feministas que se encargaron de dar prioridad a las mujeres que se encontraban en las zonas más vulnerables, de participar activamente en las labores de rescate y de procurar que el proceso fuera más empático y respetuoso.
Entonces, tomando como referencia este artículo, ¿qué podría decirse de Puebla si temblara?
En Puebla se asegura que la violencia feminicida ha disminuido, pero el 55.7 por ciento de las mujeres trabaja en condiciones de informalidad, según la estadística del INEGI de mayo de 2026.
En un sondeo realizado por Quadratín Puebla se reveló que varias mujeres ni siquiera cuentan con un espacio para poder comer durante su receso y tampoco laboran con el equipo adecuado para realizar su trabajo. Muy pocas descansan.
Quizás la historia podría repetirse. Las mujeres serían uno de los sectores más vulnerables ante un desastre natural como un terremoto. No porque sean débiles, sino porque una parte importante de ellas se mueve en espacios irregulares, peligrosos o siquiera no cuenta con seguro médico.
Son los desastres los que agudizan las problemáticas que diariamente ocurren en la ciudad, en los espacios y que son ignoradas hasta que se cae todo.
Por ejemplo, dicen las autoridades municipales que se les ha dado mantenimiento a los edificios del Centro Histórico. Dicen que las calles están en mejores condiciones porque se han bacheado cientos de miles de baches. Las telarañas de cables, las inundaciones que se generan en cada temporada de lluvia, la tala de árboles son desperfectos que incomodan, pero que se ignoran hasta cierto punto.
¿Tendría que pasar un desastre natural para que se atienda mejor la ciudad y se proteja de manera más eficiente a las mujeres? ¿Qué sería lo primero que colapsaría si ocurriera un terremoto en Puebla? ¿El sistema de salud y la falta de medicamentos e insumos? ¿Casonas del Centro Histórico deshechas? ¿Qué podemos prevenir?




