Notas para un lector improbable
México y Venezuela, al igual que Cuba, Brasil y Nicaragua, han sufrido la campaña de expansión de presidente estadounidense Donald Trump, quien en noviembre enfrentará las elecciones de medio término; hoy, Trump tiene entre 33 y 39 por ciento de aprobación, según las encuestas más recientes. La derrota contra Irán le pasó factura.
Guardando las debidas proporciones con Venezuela, México está siendo acosado por Washington, que exige la entrega del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha, y otros funcionarios. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo no cedió ante el gobierno extranjero, pero solapó al mandatario estatal.
Como reprimenda, Trump canceló las visas de algunos políticos de Morena, entre ellos la de “Andy” López Beltrán, hijo del ex presidente Andrés Manuel López Orador. La prensa opositora hizo gran revuelo. Con esta acción, Estados Unidos tensó más las relaciones con el gobierno federal y, de paso, mandó un mensaje a AMLO: México cede ante la ignominia, como pretende la oposición mexicana, o paga las consecuencias. Ahora bien, Trump concentrará sus esfuerzos en el proceso electoral de noviembre.
En este contexto, vale recordar que, a principios de enero, Caracas, Miranda, Aragua, La Guaira fueron bombardeadas por el ejército de Estados Unidos, el cual posteriormente secuestró al presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores; se acusó al mandatario venezolano de solapar el tráfico de drogas.
Durante esta agresión, llevada a cabo con 150 aeronaves, perdieron la vida un centenar de personas, entre ellas 32 cubanos que intentaron proteger al presidente Maduro.
La administración de la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Eloína Rodríguez Gómez, cedió ante la amenaza de una posible reanudación de hostilidades. El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, aseguró que, desde la captura del presidente de Venezuela, han sido vendidos al menos 150 millones de barriles de petróleo venezolano.
EEUU ha saqueado a la nación caribeña y mantiene el control de las cuentas en las que se ingresan los dólares procedentes de las exportaciones petroleras. El decreto presidencial estadounidense, del 9 de enero de 2026, establece un mecanismo destinado a proteger los ingresos petroleros venezolanos depositados en cuentas del Tesoro de Estados Unidos. Washington presenta jurídicamente estos fondos como pertenecientes al gobierno venezolano, pero los coloca bajo su custodia y control, sin ninguna transparencia ni garantía.
Antes de estas acciones militares hubo un preludio desde el 2 de septiembre del 2025, cuando Estados Unidos atacó lanchas de civiles, las cuales supuestamente transportaban drogas a su país. Además, el Pentágono acusó a las cabezas del madurismo de estar vinculados con el crimen organizado. Criminalizó, así, al gobierno legítimo de Venezuela.
Estados Unidos financió a la oposición encabezada por María Corina Machado, y cuando ella ya no le resultó útil la desechó. El supuesto triunfo de su candidato presidencial Edmundo González Urrutia, el 28 de julio de 2024, no se ha reflejado de manera masiva en Venezuela durante el 2026.
En otras latitudes del continente están sucediendo cosas similares. El bloqueo petrolero económico contra Cuba fue endurecido; Marco Rubio, secretario de Estado de los Estados Unidos, exigió a las autoridades de la isla su rendición incondicional. Ante la amenaza de intromisión de Estados Unidos, como sucedió en Colombia, el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, anunció la cancelación de facto de los próximos comicios previstos para noviembre de 2027. Mientras, Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, cerró el paso a la ultraderecha de su nación. Tardíamente entendió que el secuestro de Nicolás Maduro no era solo un conflicto Venezuela-Estados Unidos; Trump va por el continente, la intención es sacar de ese mercado a China, el cual contribuyó a su declive económico.




