Picotazo Político: MORENA
La Inteligencia Artificial es más que una herramienta. Se nos está yendo de las manos, y la prueba más reciente fue cómo la Casa Blanca ordenó cancelar el Fable 5 de Anthropic, un modelo de IA de última generación.
En un artículo de The New York Times titulado “Los bots de IA dijeron a los científicos cómo hacer armas biológicas”, se explicó cómo los asistentes de IA pueden detallar cómo hacer bioterrorismo como si se tratara de una receta para preparar hot cakes.
En un estudio realizado con avatares liderados por modelos como Claude, Grok, GPT y Gemini, se les dieron instrucciones sobre 140 actividades que podían realizar durante 15 días sin supervisión. Grok creó un mundo que se consumió en cuatro días después de reiterados actos de violencia. Claude formó una sociedad estable sin violencia. Gemini creó un mundo rico intelectualmente y ChatGPT no logró crear una sociedad.
Estas noticias revelan que la IA es muy poderosa, pero que, a pesar de que cuenta con todo el conocimiento de la humanidad, no tiene idea de cómo funciona una sociedad y, por lo tanto, hay flaquezas en su código de ética.
Son robots superinteligentes y, a la vez, súper estúpidos. Porque tienen ideas de cómo acabar con la humanidad, pero no saben qué se siente formar parte de ella y coexistir. No son seres vivos. No han experimentado la vida, la muerte ni una familia consanguínea.
Y aunque esa es la principal razón por la que no podrán, por el momento, sustituir a un ser humano, la realidad es que nos están atrofiando intelectualmente. Y eso les conviene en gran parte a los gobiernos autoritarios. Lo que no les conviene, y tampoco a nosotros, es que sean tan listos como para no seguir sus instrucciones.
En un artículo de Nature se citó otro estudio en donde se descubrió que el 70 por ciento de las enfermeras y el 77 por ciento de los médicos están preocupados por sus habilidades debido a la excesiva dependencia de la IA.
Otros estudios demuestran el mismo patrón. Mientras más dependen los profesionales de la IA, pueden empeorar sus tareas de trabajo cuando no ocupan la herramienta.
Pero ¿por qué todos están usando la IA? Es fácil y permite realizar otras actividades. Médicos dando diagnósticos a decenas de pacientes. Maestros revisando materiales de hasta 200 alumnos a la semana. Servicios que diariamente son solicitados por decenas o cientos de personas. Quita un peso de encima. Pero no por eso vamos a dejar de pensar o de saber cómo hacer nuestro trabajo.
La clave es una nueva educación que realmente nos enseñe a usar la IA. Porque nadie nos enseñó a utilizarla; todos aprendimos sobre la marcha. También se requieren regulaciones legales sobre hasta qué punto usarla y cómo evitar que la IA utilice nuestros datos sin nuestro consentimiento.
Aunque la IA está avanzando cada vez más a pasos agigantados, vale la pena que la humanidad sepa reconocer que se ha equivocado con esta herramienta y que, en ciertos aspectos, hay que retroceder. Y si no es posible ir hacia atrás, entonces hay que imaginar o prever a qué problemas nos vamos a enfrentar en el futuro para poder solucionarlos antes de que ocurra un escenario lamentable.