Nada Personal
La derrota parlamentaria de Morena al no lograr la mayoría calificada para aprobar la reforma electoral presidencial es un síntoma de la división en el Partido-Estado que está por venir.
Si los partidos aliados de la 4T, del del Trabajo y el Verde Ecologista de México, creen que al darle la espalda a Claudia Sheinbuam seguirán juntos en las elecciones intermedias del 2027 y las presidenciales del 2030, está por verse.
Difícilmente Morena cederá posiciones electorales en las federales, en las 17 gubernaturas y en las municipales del próximo año, como tampoco partidos como el Verde cederán a las presiones en la elección de gobernador en San Luis Potosí.
El resultado adverso en la Cámara de Diputados también complica el escenario en las alianzas del PVEM con Morena en la elección de gobernador en Nuevo León, porque uno de los aspirantes con mayor aprobación, el senador Waldo Fernández, dejó la bancada Verde para unirse a la guinda.
Está por verse en qué condiciones van aliados en ese estado Morena, PT y PVEM donde han levantado la mano Tatiana Clohuthier y Waldo Fernández, en un estado gobernado por Movimiento Ciudadano, en tanto que el PRI y PAN van aliados con Adrián de la Garza, alcalde de Monterrey.
A este entorno de desencuentros de Morena con sus aliados que no los apoyaron con la aprobación de la reforma electoral, también activa la división interna en Morena, porque el proceso interno para elegir candidatos no será un día de campo.
Es al interior de los grupos políticos del poder donde surgen las fracturas, y la confrontación al interior del partido oficial habrá el también cobro de facturas entre los dos grandes grupos que intentarán poner contra la pared a Claudia Sheinbaum.
Es un secreto a voces que dos grandes vertientes en el oficialismo se disputan el control del partido y del gobierno, el que lidera la presidenta Sheinbaum aliada con Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal, contra el bloque encabezado por Andrés “Andy” López Beltrán, Adán Augusto López, Clara Brugada y el mismísimo López Obrador.
Uno de los escenarios de la confrontación partidista y con los aliados será Puebla en la disputa por las candidaturas a las alcaldías, principalmente en la ciudad capital y municipios conurbados, las diputaciones federales y los distritos electorales locales.
El grupo predominante de Morena en el estado no les cederá posiciones a partidos aliados como el PT, cuando recientemente fueron aludidos como el partido que postula candidatos delincuentes -en alusión al edil de Cuatempan-.
Pero habrá más, en el partido oficial habrá una disputa por la candidatura a la ciudad capital de pronóstico reservado, acompañado de un canibalismo político por las candidaturas en las presidenciales municipales y los distritos electorales locales.
El llamado Plan B del oficialismo, en respuesta a la derrota de la reforma electoral presidencial, será otros de los puntos de la discordia de Morena con los aliados del PT y PVEM, como con el resto de la oposición.
El oficialismo presentará de leyes particulares como la desaparición del Programa de Resultados Preliminares (PREP), que no requiere de la reforma constitucional, sino por mayoría simple.
Le seguirá un recorrido por los distritos electorales, como lo anunció el diputado Ricardo Monreal Ávila, que pone en movimiento el aparato gubernamental y partidista, lo que motivará una pugna jurídica con recursos de amparos que podrán llegar a la Corte, dominada por el oficialismo.
Dentro de Morena habrá redefiniciones en la lucha de poder con la nominación de candidatos, el control del partido oficial, y éste, que no será un perdonavidas con el PT y PVEM “por la traición” en la Cámara de Diputados.




