Cohesión Social
Vivir en la simulación permanente para convertirla en la normalidad para hacerla pasar como parte de la “democracia”, es un atentado a la inteligencia y al pensamiento crítico.
Me refiero así a la farsa en la designación de la fiscal General de la República, y utilicé el artículo en género femenino para referirme a la abogada Ernestina Godoy Ramos.
La simulación de un presunto ejercicio democrático en el Senado para elegir a la senadora con licencia como la abogada de la nación, se trata de un insulto múltiple:
Es militante del partido oficial Morena, legisladora con licencia en la Cámara Alta, “renuncia” a la consejería jurídica de la Presidencia de la República para ser designada funcionaria de la FGR para habilitarla como encargada del despacho en ausencia de Alejandro Gertz Manero y de inmediato designa a nuevos fiscales especializados en su calidad de Fiscal General en funciones; es propuesta en una lista de 43 aspirantes al cargo de titular de la FGR; la comisión respectiva reduce a 10 la lista final donde aparece ella, y de estos 10, la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo “seleccionará” una terna donde figurará la señora Godoy; y ¿qué creé?, sorpresa, los senadores “elegirán” a Ernestina Godoy Fiscal General de la República.
En los regímenes del PRI (más de 80 años) y del PAN (12 años), la designación del titular la entonces Procuraduría General de la República era directa por el titular del Ejecutivo federal, con el aval de la Cámara de senadores.
Los parlamentarios priistas se encargaban de cabildear entre la oposición, o les corrían la cortesía, pero vino la reforma judicial para terminar con el monopolio del gobierno de los ministerios públicos, y se planeó dotar de autonomía la procuración de justicia.
En esa necesidad de democratizar las instituciones como exigencia de la sociedad para lograr una justicia efectiva y rápida, vino la separación de los ministerios públicos de los titulares del Ejecutivo federal y de los estados, para dotar de autonomía la procuración de justicia, se transformaron así las procuradurías en fiscalías generales de los estados y de la república.
Aparecieron entonces las figuras de “fiscales carnales” de los gobernadores y presidentes de la república para darle la vuelta a las limitaciones constitucionales a los titulares del Poder Ejecutivo, y retomar el control en la procuración de justicia.
Los gobernadores empezaron a pasarse por el arco del triunfo la autonomía de las fiscalías nombrando en los congresos locales a los “fiscales carnales” que defendieran los intereses jurídicos de los gobernadores, convirtiéndose en las “dependencia” del Poder Ejecutivo.
Uno de los casos excepcionales de autonomía de una Fiscalía General del Estado la escenificaron el entonces gobernador de Morelos Cuauhtémoc Blanco Bravo, y el fiscal General, Uriel Carmona Gándara.
En pleno auge del obradorato, Carmona hizo valer el fuero y la autonomía de la fiscalía general de Morelos, que resultó incómodo para los intereses de Cuauhtémoc Blanco a quien denunciaron por actos de corrupción, vínculos con la delincuencia y por violencia sexual.
Fue precisamente la entonces jefa de gobierno de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, quien diseñó con la Fiscalía General de la CdMx, justamente con Ernestina Godoy, la detención del fiscal autónomo de Morelos, Uriel Carmona.
Protegieron así a Cuauhtémoc Blanco contra la fiscalía autónoma del estado de Morelos Sheinbaum y Godoy.
En una polémica jugada de la Fiscalía de Ciudad de México, aprehendieron al fiscal Uriel Carmona para encerrarlo en la prisión de máxima seguridad del Altiplano, donde pasó un mes y medio detenido, después de que la justicia federal fallara cuatro veces a su favor. En todas las ocasiones se determinó que el funcionario tenía un fuero que le protegía.
Carmona Gándara fue acusado de retardo de justicia, encubrimiento por favorecimiento y feminicidio en calidad de “auxiliador” por el asesinato de Ariadna Fernanda en 2022.
En este contexto, con el ungimiento de Ernestina Godoy Ramos como titular de la Fiscalía General de la República (FGR) se confirma la “simulación” en el régimen de la 4T en el Senado para imponerla como fiscal General para procurar justicia al servicio de la Presidencia de la República, como ocurre en los 32 estados donde los fiscale generales son los “fiscales carnales” de los gobernadores.
El país vive la era del cinismo, de la simulación y la antidemocracia que sobrevive como parte del sistema donde el oficialismo de la 4T-Morena se mueve como pez en el agua, porque no solo iguales, son más cínicos y desvergonzados que los regímenes del PRI y PAN.




