Cohesión Social
La violencia ligada a la delincuencia sigue sin dar tregua en el estado; siguen los homicidios dolosos, una semana sí y otra también en zonas urbanas o rurales del estado.
El lunes 24, en el cerro de Tenicho del municipio de Huehuetlán El Grande, se cometió otro multihomicidio.
Habitantes de la junta auxiliar San Nicolás Huajuapan hallaron los cadáveres de dos mujeres y cuatro hombres, con evidentes signos de violencia.
Las víctimas fueron ultimadas por impactos de arma de fuego.
La pregunta recurrente, en la medida que siguen cometiéndose asesinatos en la entidad, ¿cuál es la estrategia y cómo miden los resultados las autoridades encargadas de la seguridad pública?
Si es “exitosa” la estrategia, cómo le explican a la sociedad la búsqueda de Jonhatan Valdez Palma, Adrián Valdez Palma y Juan David Toribio Luna en fosas clandestinas en la junta auxiliar Santa María Xonacatepec.
En un predio, peritos indagan localización de restos humanos en un inmueble de la calle Miguel Alemán de esa comunidad desde el 19 de febrero, con la carpeta FGEP/CDI/FEIDOFPDCD/DESAPARIDOS/001786/2025.
Otro frente de búsqueda de restos humanos tiene abierta la FGE en locales abandonados del tianguis del Mercado Morelos.
Este centro de abasto es controlado por grupos delictivos (narcomenudeo, cobro de piso, extorsión, secuestro, homicidios dolosos, etcétera, y no de ahora, prevalece desde hace más de una década; si lo saben y persiste ¿cuál es la estrategia para erradicarlo?
Por qué, si le atribuyen a la estrategia de seguridad la disminución de delitos, por qué esos grupos delictivos siguen operando con impunidad.
No es difícil entonces para la sociedad explicarse el aumento los delitos y homicidios dolosos en la zona de Angelópolis, en diferentes puntos de la ciudad capital, en municipios conurbados y en zonas rurales.
La fiscal General Idamis Pastor se comprometió para el martes 24 hacer público el “móvil” del atentado en Sala de Despecho donde fueron asesinados tres jóvenes y cinco personas resultaron heridas, pero no ocurrió así.
Pasa lo mismo con el asesinato del matrimonio Tello Ruiz, no hay a la fecha ningún detenido ni avance relevante en el móvil del doble crimen.
Los gobiernos en turno, de todos los colores partidistas, se la pasan firmando convenios de coordinación contra la inseguridad pública con sus homólogos de los estados vecinos, pero no reflejan visibles resultados en éste y otros casos.
Mandos policiacos y ministerios públicos de estados vecinos se la pasan acusándose de ocupar los respectivos territorios como “tiradero de cadáveres”, delitos cometidos en otro estado; un recurso mediático para “lavarse las manos” y evadir sus responsabilidades, y ocurre a menudo con Tlaxcala.
No hubo una sola acción coordinada ni exitosa contra la delincuencia con el acuerdo de coordinación con gobernadores como Cuitláhuac García, de Veracruz; Cuauhtémoc Blanco, de Morelos, con Guerrero, Oaxaca o Hidalgo.
Por el contrario, los poblanos padecieron a esos gobernadores en las zonas limítrofes con sus entidades, porque han sido ligados a grupos delictivos que incursionaban impunemente a la entidad poblana,
Así ha ocurrió en el sur con Morelos y en la zona de la montaña con Guerrero; en la Sierra Madre Oriental y las sierras Norte y Nororiental con Veracruz e Hidalgo, o en las carretas federal y de cuota con el Estado de México.
Cuántos muertos y delitos más tendrán que ocurrir contra la sociedad poblana para que las autoridades decidan cambiar la estrategia que dé resultados tangibles -no estadísticos-, alineados al gobierno de Claudia Sheinbaum.
Si el gobernador les confió la encomienda, den resultados, porque los costos sociales y políticos no será para los mandos policiales. Policías de carrera, los hay.




