Nada Personal
Ni en sus sueños húmedos los priistas pensaron en campaña electorales anticipadas, sin rendirle cuenta a nadie, incluidos los organismos electorales, y echar mano del erario.
Al régimen del PRI le impedían hacer de la suyas un sólido bloque opositor que sostenía la bandera de la defensa y democratización de procesos electorales.
Esa postura democratizadora avanzó con la ciudadanización de los organismos electorales (IFE, INE, IEE) que permitió la alternancia presidencial en el 2000 con Vicente Fox y en el 2018, con Andrés Manuel López Obrador.
Empero, el sueño democratizador de los procesos electorales presidencial, federales, en estados y municipios, se convirtió en una pesadilla para la democracia electoral.
Con el ascenso al poder presidencial, López Obrador inició el desmantelamiento de las instituciones y organismos autónomos garantes de la vida democrática, en una ambición delirante de poder absoluto, lo hizocon el INE, el TEPJF y del Poder Judicial Federal.
El padecimiento de "locura" o "desmedidos sueños de grandeza" de AMLO, atribuidos a un juicio del escritor Carlos Monsiváis, sin que haya constancia escrita de lo dicho, lo hecho contra la democracia electoral y el Poder Judicial, son elocuentes.
Las campañas adelantadas con las “corcholatas” presidenciales, a las gubernaturas y ayuntamientos de 2024 diseñadas por López Obrador, se repiten a pie juntillas para el 2027.
Las campaña adelantadas de Morena y partidos satélites para nominar a candidatos a 17 gubernaturas, 300 distritos electorales federales, así como la renovación de congresos locales y ayuntamientos, están en un proceso impune de Partido-Estado.
La "locura" por el poder absoluto y los "desmedidos sueños de grandeza" de López Obrador pasaron de una postura individual delirante del político tabasqueño, a una ambición de poder totalitario demencial del movimiento obradorista.
AMLO y los suyos destruyeron piedra por piedra los procesos y las instituciones electorales garantes de equidad, igualdad, ética política y moral de la democracia electoral.
El dictador José Stalin, por ejemplo, ordenó demoler la Catedral de Cristo Salvador en Moscú el 5 de diciembre de 1931, construida en el siglo XIX bajo el mandato de los zares para conmemorar la victoria sobre Napoleón; fue destruida para erigir en su lugar un gigantesco Palacio de los Sóviets.
Al igual que Stalin, el tabasqueño y su movimiento emprendió la purga interna de los obstáculos en la destrucción de los pilares de la democracia electoral; se deshizo de Porfirio Muñoz Ledo, hizo rehén a Cuauhtémoc Cárdenas, de homenajes y cargos a sus vástagos.
Al igual que Stalin, el obradorismo con López Obrador a la cabeza persiguió a los artistas e intelectuales: a Roger Bartra lo mandó al “campo” de trabajo forzado; a otros intelectuales y periodistas opositores “los fusiló” en el paredón de las mañaneras, e hizo de la prensa de “izquierda” el “Pravda” de la verdad dictada.
Es una analogía de la “locura” por el poder absoluto del modelo del Partido-Estado procubano, nicaragüense, norcoreano, chino o ruso, AMLO hizo con la democracia electoral lo que Stalin con León Trotski, perseguirlo y aniquilarlo.
Fidel Castro y Daniel Ortega, en Cuba y Nicaragua, respectivamente, hicieron lo propio con sus hermanos de sangre y de armas; combatientes revolucionarios perseguidos, aniquilados, presos, exiliados, fusilados por los hermanos Castro o el dúo Ortega-Murillo.
Es una “locura” y “desmedidos sueños de grandeza” -como una patología delirante- del obradorismo, el hacerse del control del INE, IEE, el TEPJF y el PJF a través del Partido-Estado Morena.
No hay una sola oportunidad de frenar la impunidad, el dispendio millonario, el uso de erario y la intervención del crimen organizado en las pre, pre, precampañas y en el proceso constitucional de las comicios intermedios de junio de 2027.
Se vive ya la pesadilla del Partido- Estado totalitario, de las elecciones de Estado, de la dictadura perfecta, reproducidos con expresiones caciquiles de la dictadura porfiristas con la imposición de “jefes políticos” en entidades y municipios.
No hay por ahora un movimiento democrático nacional que frente el avance del Estado totalitario que tiene como brazo armado e intimidatorio a los cárteles del narco.
No hay INE ni IEE que frene las precampañas rumbo a junio de 2027, porque son parte orgánica del modelo de Partido-Estado de facto que dispone del dinero público, la asociación de cogobierno con las fuerzas armadas (huachicol fiscal, negocios y obra pública), así como el control absoluto de los Poderes del Estado.




