Chipilo, entre ejecuciones, presunto narcomenudeo y un ataque contra la Policía Estatal
PUEBLA, Pue., 13 de julio de 2026.- Un automóvil permanece estacionado durante unos minutos. Al regresar, su propietario encuentra el vehículo sin espejos, faros, computadora, defensa o llantas. La escena se repite en distintos puntos de la zona metropolitana de Puebla y, detrás de cada caso, existe una cadena de comercialización que permite colocar las piezas robadas en cuestión de horas.
El robo de autopartes se mantiene como uno de los delitos patrimoniales que más afecta a propietarios de vehículos particulares.
Su rentabilidad radica en la rapidez con la que las piezas pueden venderse en mercados físicos, talleres mecánicos, deshuesaderos clandestinos y, en los últimos años, mediante redes sociales y plataformas digitales.
Especialistas en seguridad consultados en distintas investigaciones sobre este fenómeno, las cuales fueron analizadas por Quadratín Puebla, coinciden en que la denuncia sigue siendo el eslabón más débil.
Muchas víctimas prefieren asumir el costo de la reparación antes que iniciar un proceso ante la Fiscalía General del Estado (FGE), lo que reduce la posibilidad de identificar patrones, ubicar puntos de venta e integrar investigaciones contra las redes dedicadas a este delito.
En Puebla, el robo de autopartes puede denunciarse de manera presencial en cualquier Casa de Justicia o Unidad de Investigación de la FGE.
También existe la opción de iniciar el trámite mediante el sistema de denuncia en línea de la institución, donde el afectado registra los hechos y posteriormente acude a ratificar la información para integrar la carpeta de investigación.
Las autoridades recomiendan presentar fotografías del vehículo, documentos que acrediten la propiedad, comprobantes de las piezas cuando existan, videos de cámaras de vigilancia y cualquier dato que permita identificar a los responsables o el momento en que ocurrió el robo.
Las autopartes con mayor demanda en el mercado ilegal son computadoras automotrices, faros LED, espejos laterales, defensas, cofres, rines, llantas, catalizadores y bolsas de aire. Se trata de componentes cuyo reemplazo suele representar un gasto elevado, lo que incentiva la compra de piezas usadas sin verificar su procedencia.
Diversos operativos de autoridades estatales y federales han colocado nuevamente bajo la lupa a la 46 Poniente, donde existe una amplia concentración de establecimientos dedicados a la venta de autopartes.
Aunque la mayoría de los negocios opera de manera legal, en distintos cateos realizados durante los últimos años se han asegurado piezas con reporte de robo y mercancía cuya procedencia no pudo acreditarse.
Los mercados Unión e Hidalgo también han figurado en investigaciones relacionadas con la comercialización de autopartes robadas.
A ello se suman deshuesaderos clandestinos detectados en municipios de la zona metropolitana, donde vehículos robados son desarmados para vender cada componente por separado.
Sin embargo, el mercado ilegal ya no depende únicamente de los puntos físicos.
Facebook Marketplace se ha convertido en uno de los principales escaparates para ofrecer autopartes usadas.
A través de perfiles recién creados, publicaciones temporales y grupos privados de compraventa, vendedores anuncian faros, computadoras, defensas, espejos y otros componentes con precios considerablemente inferiores a los del mercado formal.
En muchos casos, las entregas se pactan en estacionamientos públicos o lugares concurridos, mientras que las publicaciones evitan mostrar números de serie o placas que permitan rastrear el origen de las piezas.
También es frecuente que las cuentas desaparezcan después de concretar la venta.
Fuentes de Inteligencia policial advirtieron que adquirir autopartes sin factura o sin comprobar su origen alimenta la cadena delictiva.
Cada compra representa un incentivo para que nuevas unidades sean desvalijadas, ya que existe un mercado dispuesto a absorber las piezas robadas.
Si una víctima identifica una autoparte que presume pertenece a su vehículo, la recomendación es no intentar recuperarla por cuenta propia.
Lo procedente es informar al Ministerio Público para que la autoridad determine las diligencias correspondientes y preserve la evidencia.




