Cohesión Social
Algo se mueve en el subsuelo del oscuro mundo de la delincuencia en Puebla que están balconeando las limitaciones de las fuerzas estatales y federales.
Es preocupante la expansión de grupos delictivos, la llegada de otros foráneos, y el dominio del crimen organizado en los límites territoriales, y la consolidación de otros.
Los hechos recientes como la explosión de depósito huachigasero en Tepeaca, sin que la fecha haya detenidos, incluidos los delincuentes del cuello blanco con cargos públicos en el gobierno municipal y en los mandos policiales (de la Semar), ilustran el crecimiento
A 15 días de la huachiexplosión, las autoridades federales -subrayado y en mayúsculas la jurisdicción- desarticularon un narcolaboratorio en la Sierra Norte para la elaboración de drogas sintéticas.
Incautando 46 kilos de metanfetamina, 10 mil litros de sustancias químicas, reactores, destiladores y centrifugadora, en la zona limítrofe entre Jopala y Tlapacoya. El golpe económico estimado para el crimen organizado superó los 900 millones de pesos, según la FGR.
En un operativo en los estados de Puebla y Tlaxcala, en 2025, las secretarías de la Marina y la de Seguridad Pública federal desmantelaron un narcolaboratorio en Atototonilco, Tlaxco, en Tlaxcala donde incautaron precursores químicos, armas y equipo industrial.
En la ciudad de Puebla (en el fraccionamiento La Calera) fueron detenidas más de una docena de personas y se incautaron dosis de crystal y cocaína, presuntamente del cártel de Sinaloa, de la facción de La Mayiza.
Esta semana, en Cholula, fue detenido por federales un delincuente del estado de Morelos, identificado como Homero N “La tripa” ligado a un grupo delictivos dedicado a las extorsiones y homicidios.
El detenido está identificado como el presunto líder de la célula delictiva denominada Comando Tlahuica, considerado una de las principales generadoras de violencia en diversos municipios de Morelos y vinculado a delitos de alto impacto.
Mientras grupos delictivos como el identificado por la autoridad federal como La Familia Michoacana, afianzan su influencia en las zonas urbanas, principalmente en centros populares de abasto como el Mercado Morelos, el 5 de Mayo, La Unión, etcétera.
El estado está en medio de una disputa por el control del territorio poblano donde destaca al grupo más violento identificado como La Barredora, una franquicia del grupo delictivo fundado en Tabasco durante el gobierno de Morena, con Hernán Bermúdez a cargo de la seguridad pública.
Mientras las bandas del crimen organizado relacionadas con el robo de combustible a los ductos de Pemex, se diversifican: unos dedicados al giro de tomas clandestinas para el robo de Gas LP, que da el nombre a los huachiogaseros, y trasladan a la Sierra Norte el atraco a los ductos de combustible.
Cierran el círculo del control territorial poblanos los grupos delictivos del estado de Guerrero que han impuesto el control en la mixteca poblana, con asiento en los municipios de Izúcar de Matamoros y Acatlán de Osorio como centros de operaciones.
David Saucedo, consultor en temas de delincuencia organizada, explicó que los líderes del crimen organizado del estado de Guerrero, limítrofe con Puebla, incursionan con actividades delictivas en la mixteca poblana.
Estableció que los capos fijaron su residencia con sus familias en la zona metropolitana de la ciudad de Puebla desde donde dirigen las operaciones criminales en Izúcar de Matamoros y Acatlán de Osorio.
Al oriente del estado son los grupos locales predominantes en el llamado triángulo rojo donde prevalece la ordeña de Gas LP, el asalto al transporte de carga en la autopista Puebla- Veracruz y en la federal Puebla-Xalapa.
La coordinación del estado con las fuerzas federales, incluidas la Sedena y la Semar, algún plan estratégico deberán implementar, porque los grupos delictivos se reproducen con una mayor expansión con alto predominio territorial.




