En-Clave Ciudadana
Al finaliza el sexenio de Vicente Fox, quienes más lo lamentaron fueron los morenos, porque era el muso imprescindible en las páginas editoriales de medios impresos y electrónicos.
Son y han sido los moneros una parte importante de la construcción de la democracia del país, como una vertiente del periodismo.
Diversas generaciones de mexicanos nacieron y crecieron con la creatividad de José Guadalupe Posada, artista grabador que retrató, satirizó y criticó al realidad social y política durante la dictadura de Porfirio Díaz.
Bueno, pues los aguafiestas de la piel delgada del régimen de la Cuarta Transformación han reformado la constitución para acabar con el humor y la sátira policía para criticar a los gobernantes e instituciones controladas por el Partido-Estado.
Diputados de Morena y sus aliados satelitales del PT y Partido Verde, aprobaron una reforma para criminalizar a los creadores de memes, sentenciándolos a prisión y al pago de multas con la llamada Ley Antimemes, de atreverse a criticar al gobierno.
El régimen de la presunta “izquierda” ha matado la libertad de expresión -peor que en el porfiriato- porque perdieron la batalla en las redes sociales y medios electrónicos ante la creciente crítica social a su desempeño y a los constantes yerros.
Los legisladores de la 4T han traicionado las mejores tradiciones de la sátira y el humor político para criticar un sistema político que no terminó por transformarse a favor de las libertades democráticas.
Estos personajes del gobierno federal y de las cámaras de diputados y senadores, cuando eran oposición, fueron los más beneficiados con el periodismo crítico de los moneros en los medios impresos y electrónicos, y ahora en el poder, censuran y criminalizan a los creadores de memes en plataformas de redes sociales, porque les incomoda y no toleran la crítica.
Antes de la aplicación de la tecnología digital en los medios de comunicación, los medios impresos como diarios y revistas eran el principal canal de difusión de esa creatividad gráfica criticando a presidentes e instituciones, incluidas las fuerzas armadas, etcétera.
Obras de Posadas comola Marcha Porfirio Díaz, una representación gráfica alusiva al presidente Porfirio Díaz, y la Catrina (la Calavera Garbancera,1910–1912), fue una severa crítica directa a los sectores de la alta sociedad porfiriana que intentaban imitar las costumbres europeas y negar sus raíces indígenas.
Esa herencia gráfica se trasladó a los diarios y revistas en el proceso de democratización del país en medios como el Uno más Uno, de Becerra Acosta; La Jornada, de Carlos Payán Velver, y la revista Proceso, de Julio Scherer García.
Los moneros y caricaturistas mexicanos constituyen una pieza clave en la crítica social, el humor y la historia del periodismo en el país, destacando figuras históricas como Claudio Linati y José Guadalupe Posada.
Asimismo, la tradición incluye a grandes maestros del siglo XX y creadores contemporáneos que han transformado la opinión pública y la gráfica nacional, jugando un papel como transformadores de la historia mexicana.
Rius editó un libro sobre la historia de los moneros, vertiente del periodismo en nuestro país desde que el litógrafo italiano Claudio Linati publicó en 1826 en la revista El Iris la primera caricatura firmada de que se tenga noticia.
Presentó el desarrollo cronológico de la caricatura en México, donde repasa a los cincuenta mejores representantes de este género basado en la elección que hicieron veinte artistas.
Entre otros destacó los trabajos de Naranjo, Helio Flores, Palomo, El fisgón, Cintia Bolio, Rocha, Ahumada, Apebas, Arias Bernal, Audiffred, Butze, Cabral, Carreño, El fisgón, Feggo Magú, Helioflores, Jis, Trino, el propio Eduardo del Río (Rius).
Los cartones de presidentes con la banda presidencial, símbolos como la bandera nacional, los logotipos institucionales del gobierno e institutos como del IMSS, Issste o que se le venga en mente, no aparecerán más en la creatividad de los moneros, salvo que quieren arriesgarse a pagar multas o pasar frío en la celdas de la 4T.
Censurar y castigar la sátira y el humor político trae a la memoria a personajes como Palillo, Jesús Martínez Rentería, del teatro Blanquita, perseguido y censurado por el régimen del PRI de la época.
Con la Ley Antimemes no se podrá disfrutar una obra de sátira política como "La Marta del Zorro" (conocida popularmente por el personaje de Martha Según o Martita Según), interpretada por la actriz Raquel Pankowsky (+) en el Teatro Wilberto Cantón en 2003, en CdMx.
Una obra de sátira política que nunca la verán en un teatro será la relacionada a Claudia Sheinbaum, Andrés Manuel López Obrador, Andy López Beltrán, Andrea Chávez, Adán Augusto López, Mario Delgado, Rubén Rocha, la ministra del Pueblo…
Queda claro que no hay manera de hacer sonreír con la sátira y el humor político a personajes con rostros adustos como los de Claudia Sheinbaum y Cuauhtémoc Cárdenas.