Nada personal
Con la segunda prórroga a la fecha del emplazamiento a huelga en la empresa Volkswagen, la información del estado de las negociaciones la mantienen en total sigilo los representantes sindicales y de la firma alemana.
Lo más que se ha conocido de los representantes de los trabajadores de la comisión revisora es que la negociación es compleja, y apelan a los agremiados a mantener la unidad.
La revisión contractual en lo particular es más complicada en su revisión bianual, y generalmente es la empresa la interesada en modificar el clausulado del contrato colectivo de trabajo, indistintamente para mejoras en los procesos de producción a favor de la firma.
Un supuesto esquema de competitividad complicó las negociaciones, pero todo indica que se trata de un trascendido que no aporta elementos claros que le permitan a los sindicalizados ubicar en qué aspectos les afecta una pretensión de esa naturaleza.
Por ahora, lo público gira en torno a las negociaciones relacionadas a la demanda salarial del 10.5 por ciento formulada por el Sindicato Independiente de Trabajadores de la Industria Automotriz Volkswagen (Sitiavw), y la última contraoferta patronal del 7.95 por ciento.
Presionados por la cuenta regresiva del vencimiento de la segunda prórroga al estallamiento de la huelga fijada para el 26 de agosto a las 11 horas, la cuenta regresiva prendió los focos de alerta del gobierno estatal.
Empero, aun cuando le corresponde atender el seguimiento al secretario de Desarrollo Económico del gobierno del estado, la autoridad estatal designó al jefe del gabinete para acercarse a las partes en la negociación para lograr un entendimiento que evite el conflicto laboral.
Pese a las buenas intenciones de las autoridades estatales, la realidad es que su intervención a favor de la conciliación entre el sindicato automotriz y los directivos de la firma alemana depende de los buenos oficios de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) federal, que no goza de prestigio ni conocimiento en las negociaciones contractuales en el sector automotriz.
Hasta la fecha, las autoridades laborales federales no han emitido una sola opinión pública respecto al rumbo y estado de las negociaciones, que, si bien dependen de las partes en la mesa de discusión, es relevante la intervención del gobierno federal para evitar una huelga en la industria automotriz.
Ambas partes, sindicato y empresa Volkswagen, no están en el ánimo de entrar en una confrontación con un conflicto laboral con la colocación de las banderas rojinegras, y aun cuando eso ocurriera, las partes pueden regresar a la mesa de las negociaciones y levantar la huelga.
El único escenario contrario a un arreglo es que las partes rompan las negociaciones y se retiren de la mesa, lo que dejaría a su suerte el conflicto laboral, lo que parece estar descartado ante el momento delicado de la industria automotriz por la política proteccionista del gobierno de Estados Unidos.
Empezó la segunda cuenta regresiva con la segunda prórroga, espacio que permite agotar todas las posibilidades de llegar a un acuerdo satisfactorio para las partes; por lo mientras, como lo establece el estatuto sindical, los trabajadores están preparados con los respectivos roles de guardia para resguardar las instalaciones de la fábrica de autos.




