Nada personal
Hace unas semanas acudí al cine a ver la nueva película de Spiderman, Brand New Day, ya que un youtuber al que sigo, sin spoilers, contó un poco del mensaje del largometraje.
Así que, en mi faceta de creador de contenido, acudí al cine de Downtown Puebla para verla, a fin de hacer mi propia reseña para Youtube, y no salí decepcionado.
En el film vemos a un Peter Parker más maduro, a quien, después de un hechizo del Dr. Strange (hecho en una película previa) todo mundo olvidó, así que se dedicó única y enteramente a ser Spiderman, pues decidió no volver a buscar a su novia y a su mejor amigo y representarse, en un afán de protegerlos.
Su rendimiento como superhéroe es realmente sorprendente durante esos años, pero el dedicarse solo a combatir el crimen, no tener ninguna conexión humana ni otra cosa que hacer, acarrea consecuencias muy severas. Peter sufre de burnout, depresión y más tarde que temprano explota y colapsa, aunque cree que la solución es seguir trabajando sin parar, seguir rindiendo y acostumbrarse a esa vida.
El filósofo surcoreano Byung-Chul Han tiene un nombre para esto, el cansancio del yo, un agotamiento que no tiene límite, como una jornada que termina o un cuerpo que dice basta. Es un cansancio que viene de adentro del sujeto. Peter se cansó de sí mismo, de no tener nada más que luchar contra todo crimen que ocurre en la ciudad y derrotar a cada villano, lo que le genera aislamiento y desconexión de cualquier otra persona.
Sin embargo, conforme avanza la película logra encontrar equilibrio entre su trabajo –de superhéroe- y tener vida personal, pues de una manera, por demás curiosa, empieza a reconectar con sus viejos amigos.
Así, logra una metamorfosis en su burnout. Del cansancio del yo, a algo que Han llama cansancio fundamental, un tipo de cansancio que no aísla y no derrumba, sino que abre hacia otros, reconoce errores y corrige. Lo que le empieza a dar luz para salir del ciclo de autoexplotación en que se encuentra y comienza a entender que no puede ser solo Spiderman y que tiene que recuperar sus relaciones humanas.
Así, podemos concluir que la apertura y reconexión con otros que empezó a tener Spiderman y la recuperación y aceptación de su identidad ordinaria, más allá de la de superhéroe, es lo que le permite salir avante y escapar del circuito de autoexplotación que produjo el desastre en su vida y salud.
La solución ante su colapso y explosión no era seguir rindiendo, como quizá lo pensó al inicio, sino bajar el ritmo y recuperar las conexiones humanas que había perdido. Peter logra entrar a lo que Han llama la vita contemplativa, esto es, simplemente existir, no hacer nada, no producir, no rendir, pues al final de la película, acepta no intervenir en un robo, mientras se recupera de ciertas lesiones. Con esto, interrumpe el circuito del rendimiento, deja de ser funcional y de tener una hiperproductividad, se limita simplemente ser y decide ir en búsqueda de sus amistades y continuar con su reconexión para lograr balance.
La película es una poderosa analogía de la realidad que viven muchos adultos: Jornadas de trabajo extenuantes, tiempos de traslado larguísimos, que dejan poco o nulo tiempo para tener una vida personal, familia, pasa tiempos, o simplemente no hacer nada, así como una ideología del rendimiento que nos ha hecho creer que, si no estamos produciendo o rindiendo, estamos perdiendo el tiempo.
Ninguna vida puede ser plena y feliz si se dedica solo a rendir. El ocio y el descanso son sanos y necesarios.




