Nada Personal
Hay una crisis terrible de agua en Guadalajara. En medios y redes sociales se ha dado noticia de que el agua sale de la llave negra, oliendo a heces y saturada de metales pesados.
El once de octubre de dos mil veintiséis, cerca de diez mil personas se manifestaron por esto. Y... ¿cómo respondió el gobierno? Con gas lacrimógeno y en un momento irónico y hasta burlesco, arrojando agua notoriamente más limpia a los manifestantes. Se habla de decenas de detenidos y heridos.
A primera vista, esto podría parecer un apuro repentino; sin embargo, diversos artículos señalan que la planta potabilizadora de Miravalle (que abastece de agua a Guadalajara –y su Zona Metropolitana [ZMG]-) no ha recibido inversión en setenta años y que existen miles de reportes por mala calidad de agua que datan de hace lustros.
En un informe técnico del Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario (IMDEC) se habla que de 184 muestras tomadas en 90 Colonias de la ZMG el 93% del agua estaba severamente contaminada. Ante esto, pidieron una alerta sanitaria y la Secretaría de Salud de Jalisco se negó a declararla; no obstante, la gran cantidad de infecciones y enfermedades también contabilizados.
Que esta crisis haya explotado el mismo año que Guadalajara fue sede el mundial –y se le destinaron más de 1500 millones de pesos a obras para el torneo- no ayuda mucho. Además de para el ejercicio fiscal 2026, el estado de Jalisco tiene el presupuesto más alto de su historia (más de 180 mil millones de pesos).
Entonces, si, si hay presupuesto ¿Qué está pasando?
Movimiento Ciudadano lleva en el gobierno estatal de Jalisco y Municipal de Guadalajara once años. El partido naranja habla que un recorte presupuestario federal es el culpable de estos perjuicios; sin embargo, Jalisco es de los Estados que más participación presupuestaria Federal reciben.
Así entonces, el argumento del castigo presupuestal, aunque pretende obnubilar a la mayoría, los más avezados, se darán cuenta que un estado con el presupuesto más alto de su historia y dinero para el mundial no puede culpar a la Federación de que una planta estatal de saneamiento de agua lleve 70 años sin modernización.
Por otro lado, debe decirse que la Federación si tiene la responsabilidad de vigilar las descargas en los cuerpos de agua nacionales como el Lago de Chapala (que abastece el 67% del agua de la ZMG).
Sin embargo, la represión de las protestas, detenciones, lesiones, tortura y carpetas de investigación abiertas no son decisión del gobierno federal. Por lo que podríamos hablar de una responsabilidad compartida.
No obstante, hay una temática más que abordar, una de las consignas destacada de las protestas es “no a la privatización”.
Y es que en casos como estos siempre sale a la luz una hipótesis que más de una vez se ha vuelto realidad; aquella que dice que un gobierno deja deteriorar un servicio público hasta que es insostenible y se presente la iniciativa privada como salvadora.
Por ejemplo, desde julio del presente año, Lemus anunció que cuatro empresas ya habían presentado propuestas para la construcción de un acueducto sustituto que lleve el agua de forma más segura y eficiente desde el Lago de Chapala hacia Guadalajara y su zona metropolitana. En teoría funcionaría así: Una empresa privada pone casi 12 mil millones de pesos y el estado se los paga a 20 o 25 años, lo que multiplicaría por mucho esa cantidad.
Incluso existe el rumor de que el agua se entregaría a Mekorot, la empresa estatal de agua de Israel, pero no hay contrato o propuesta que vincule a dicha compañía con el acueducto y el propio gobernador lo ha negado, además se ha pronunciado en el sentido de que la privatización es solo una opción y no implicaría que una empresa particular cobre por el servicio, sino solo la operación de la obra. Pero ¿cómo creer después de todo lo ocurrido?
Creo que no hace falta una conspiración, lo cierto es que ha habido decenas de gobiernos de todos los colores que no invirtieron en modernización y mantenimiento de Miravalle y el transporte del agua; y si a esto se suma el crecimiento urbano exponencial, los desarrollos inmobiliarios y el ciclo de vida útil de toda infraestructura, la crisis, ahora, es un golpe en la cara y el capital privado aparece como el salvador.
Con un contrato a 20 o 25 años, una emergencia sanitaria y la falta de garantía del líquido vital para la población, se erige para alguien más como una fuente de riqueza millonaria pagada por impuestos. Y esto es un horror típico del capitalismo y la política neoliberal.
Nadie debería arriesgar su vida para exigir algo tan básico como que de la llave salga agua limpia. Que lo hayan hecho habla de lo terrible e irrisorio de la situación, pero también de que hay resistencia...




