Notas para un lector improbable
La última semana se hicieron virales las batallas de farmear aura donde se ve a chicos de la generación z e inclusive de la generación alfa, en una especie de competencia performativa en la que intercambian poses, bailes, memes -como el six seven- y hasta acrobacias. ¿Pero que son exactamente o de que se tratan?
Pues bien, farmear aura, viene de dos términos de internet, el primero viene de to farm que significa cultivar o cosechar. Es un anglicismo adaptado, utilizado en el mundo de los videojuegos que significa repetir acciones dentro de estos para conseguir recursos, puntos, experiencia o items, que luego se pueden cambiar por otros recursos dentro del juego, o inclusive dinero real. Verbigracia, derrotar mil enemigos +1000 puntos de experiencia, derrotar 5000 enemigos +5000 puntos de experiencia.
Por otro lado, aura en el mundo digital, hace alusión al carisma, al magnetismo, a lo encantadora o atractiva que es una persona.
Entonces, imaginemos el carisma o encanto como un stat de un videojuego. Funcionaría más o menos así: te vistes elegante +500 puntos de aura, haces algo impresionante +1000 puntos de aura, haces algo vergonzoso -200 de aura.
De este modo, las batallas de farmear aura son un enfrentamiento performativo, en las que, a través de los movimientos, pasos o bailes o memes hechos, los participantes cultivan (farmean) esos puntos de aura y el público decide quien ganó más puntos.
En pocas palabras, se trata de chicos diviertiéndose sanamente en espacios públicos, suena super bien ¿no? Hasta que llegaron señores millenials de 35-40 años a criticar, burlarse e inundar los videos con comentarios de odio.
Como nuevos-viejos vinagres, reproducimos lo que la generación X o hasta los boomers nos decían a los millenials en su momento. Pero la realidad es que no te tiene que hacer sentido. No es tu generación, ni estamos en el mundo en el que nosotros crecimos.
Son una generación que vivió la pandemia en una etapa crítica de su desarrollo, que creció con un miedo patológico a hacer el ridículo, a ser expuestos y juzgados en redes, inclusive por algún youtuber grande [cof cof Yosstop], a hacerse virales involuntariamente, o no por las causas más deseables y quizá por eso se volvieron inhibidos y dejaron de vivir y de ser libres.
Por eso, las batallas de farmear aura pueden ser un ejercicio reparador y liberador para ellos. Puede ser la primera grieta para que pierdan el miedo al cringe y al miedo patológico a ser libres y el derecho a hacer el ridículo sin que esto se convierta en un estigma permanente.
Por otro lado, ver los espacios públicos llenos de gente significa que una ciudad está viva, y que con todas sus vicisitudes, está sana.
Además, están teniendo recreación fuera de las pantallas, y pueden estar gestándose amistades, amores, proyectos artísticos, talentos o colectivos que, en su momento, saldrán a las calles a defender lo verdaderamente importante.
Entonces, por más que queramos pararnos en el ladrillo de la superioridad de las canas, hay muchas razones para celebrarlo.
Dicho lo anterior, ¿la generación del aserejé, la macarena, el tecktonik los emos, el party rock anthem, gangnam style, harlem shake y un sin número más y que creció viendo las cosas más cringe del mundo como los programas de Televisa debe calificar de ridículo bailar frente a una cámara?
No chavorucos, mejor vayan a checarse ese tronido en la rodilla, los triglicéridos y duérmanse temprano porque mañana tienen que ir a chambear.




