Notas para un lector improbable
Al asumir de nuevo las riendas del gobierno de Sinaloa, Rubén Rocha Moya (después de una licencia temporal interpuesta el pasado 2 de mayo) sacudió el tablero político del país. Con ello, deja al descubierto a los dos bloques al interior del partido del gobierno en la lucha por el poder en el 2027 y del 2030.
El anuncio realizado en redes sociales evidenció la vulnerabilidad del programa La Mañanera, cuyo objetivo es fijar la agenda nacional sin tomar en cuenta que las circunstancias no siempre son idóneas. Como consecuencia, la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, se reportó enferma el 21 de agosto y no condujo dicha emisión. Posteriormente, declaró desconocer quién orientó a Rocha Moya para actuar de esa manera.
En las primeras horas, la titular del Poder Ejecutivo guardó silencio al acto de desobediencia partidaria; mientras que, intentando evitar el vacío informativo, Morena atribuyó lo sucedido a una decisión personalísima como si un funcionario pudiera tener decisiones de tal índole.
Durante la crisis, hubo dos tipos de llamados a la unidad; uno vinculado a la diciplina y otro a la defensa de la voluntad popular del pueblo sinaloenses y a la soberanía nacional por la intromisión de los Estados Unidos en asuntos internos.
En este contexto, los políticos de Morena mostraron incapacidad, falta de imaginación ante escenarios adversos; lo suyo es la obediencia. Quien jugó bien sus cartas fue el coordinador de la bancada oficial en San Lázaro, Ricardo Monreal Ávila, ya que llamó al gobernador Rocha a solicitar licencia. Cabe destacar que el zacatecano no es bien visto en Palacio Nacional, a pesar de eso mostró oficio político y puso un pie en el equipo de la Presidenta.
Horas más tarde, la mandataria mexicana fijó su postura en las redes sociales, donde reprobó lo acontecido, “nadie está por encima de la nación y de la transformación”. La presión surtió efecto, y Rocha Moya presentó de nuevo una licencia con carácter indefinido, aunque la Constitución de la entidad indica en su Artículo 148 lo siguiente: Ninguna licencia por motivo alguno, podrá concederse por más de seis meses. (Ref. según Decreto No. 433 de fecha 24 de marzo de 1988, publicado en el Periódico Oficial No. 37, de fecha 25 de marzo de 1988).
Por lo mismo, en Palacio Nacional se apresuran a cerrar un posible retorno; el 24 de agosto los diputados sinaloenses fueron notificados de la cancelación de la sesión extraordinaria donde nombrarían al reemplazo de Rocha Moya, tras su solicitud de licencia. El gobernador interino terminará el periodo de gobierno en esa entidad.
Desde el punto de vista de CSP, esto fue lo mejor para Sinaloa, sin importar los votantes que llevaron a Rubén Rocha a gobernar. Tal desprecio al voto popular tendrá un costo en el 2027; Morena ya entregó la entidad de manera anticipada.
En torno a las indagatorias en contra de Rocha Moya, la mandataria federal afirmó que la Fiscalía General de la República (FGR) mantiene abiertas esas investigaciones, tanto contra el mandatario con licencia como contra otros funcionarios públicos señalados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos de presuntos vínculos con el crimen organizado. La Presidenta de la República mostró debilidad ante un gobierno extranjero
Paralelamente apareció una protesta a modo de empresarios y ciudadanos que participaron en la Manifestación por la Dignidad de los Sinaloenses, colocaron mensajes en Palacio de Gobierno dirigidos contra el retorno de Rocha Moya y la continuidad del llamado grupo rochista.
La decisión de Rubén Rocha de volver a la gubernatura mostró una verdad incómoda: Los guindas, no llegarán unidos al 2030. La presidenta Claudia Sheinbaum salió fortalecida al haber sometido a Rocha Moya, debilitando a los lopezobradoristas, quienes denuncian ser víctimas de una purga interna. No se resignan al hecho de que están siendo desplazados y conducidos a convertirse en oposición.




