Columna Descomplicado/Jorge Robledo
Por: Dalila Vásquez
El ciclo escolar 2025-2026 en México llegará a un final anticipado el próximo 5 de junio.
Tras la LXVI Reunión Nacional Plenaria Ordinaria 2026 del Consejo Nacional de Autoridades Educativas (CONAEDU), de manera unánime, las autoridades educativas han decidido adelantar el cierre de aulas en escuelas publicas y privadas, argumentando dos factores de peso: las olas de calor extremo y la logística del mundial de futbol.
Los puntos clave del ajuste:
-Fin de clases: 5 de junio de 2026.
-Cierre administrativo: 12 de junio.
-Regreso a labores (CTE): 10 de agosto.
-Reforzamiento académico: del 1 al 28 de agosto.
-Inicio del ciclo escolar 2026-2027: 31 de agosto.
La decisión pone en el ojo del huracán la gestión del tiempo escolar, aunque el clima es un factor real, el mundial se conocía con años de antelación, y surge la duda de si se pudo planificar mejor para no sacrificar días efectivos de enseñanza en un sistema que ya arrastra un rezago considerable.
Este fin anticipado no debe verse como un simple descanso; es una reconfiguración agresiva a la vida familiar, mientras los padres tendrán que hacer malabares financieros y logísticos para cubrir el cuidado de sus hijos, los negocios que giran alrededor de las escuelas deberán innovar y prepararse para un verano inusualmente largo.
El reto es mayúsculo, garantizar que el cierre de las escuelas no signifique también un cierre en la educación y cierre de negocios.
Esperando que las diferentes instancias educativas reconsideren la modificación al calendario escolar, incluyendo el pronunciamiento final de la Presidencia de la Republica.
¿cuál será la verdadera razón no oficial a esta modificación?
Al final, este juste nos deja una reflexión incomoda ¿qué tan sólida es la estructura educativa, si puede moverse al ritmo de un termómetro o de un balón?
Si bien el futbol nos une, el clima nos condiciona, la verdadera competencia que México no puede permitirse perder es la del futuro de sus niños.
Que este verano largo no sea un vacío de conocimiento, sino una oportunidad para entender que la educación, a diferencia de un partido, no tiene tiempo de compensación.




