Las Batallas
Congeladora de oro: mucha iniciativa, pocos resultados.
En el corazón de Puebla opera el elefante más costoso de la entidad: el Honorable Congreso Local, los 41 diputados de la LXII (62) legislatura han convertido la sede legislativa en un espacio donde la curul parece ser opcional, pero el sueldo garantizado.
En poco más de año y medio, estos representantes populares han acumulado la alarmante cifra de más de 700 faltas.
Lo peor no es la ausencia física, sino la complicidad burocrática: todas han sido “justificadas”, es el cinismo de cobrar íntegramente mientras la labor parlamentaria se paraliza, al grado de no llevarse a cabo la sesión de la Comisión de Desarrollo económico por falta de quórum.
Las cifras del propio Congreso son escandalosas, de 1,648 iniciativas presentadas, apenas 232 han sido aprobadas, esto significa que el 85.9% de los temas se queda en la congeladora, y cerca de 600 de ellas a superan los tiempos para su análisis.
Existe una paradoja dolorosa, el Congreso de Puebla es de los que más iniciativas recibe, pero paraliza la voluntad ciudadana, la brújula política parece apuntar exclusivamente hacia el Poder Ejecutivo, dejando de lado los temas urgentes ¿a quién obedece realmente, la voluntad legislativa?
Mientras los diputados brillan por su ausencia, en la congeladora se acumulan temas vitales: reformas de seguridad, actualización del Código Civil, el ansiado modelo de Parlamento Abierto, la cohabitación forzada, etc.
Destaca por su gravedad, el incumplimiento a un mandato de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), el reconocimiento de las infancias trans, el Congreso poblano mantiene esta deuda, negándose a adecuar la ley para que los menores trans cambien su identidad de género.
El problema de fondo no se resuelve reduciendoel número de legisladores ni eliminando la representación proporcional, esas minorías nacieron para dar voz a quienes hoy son ignorados, pero el mecanismo se desvirtúa cuando terminan sirviendo de comparsa al partido en turno.
La LXII legislatura tiene más justificaciones que trabajo, más iniciativas congeladas que resultados, Puebla necesita legisladores, no nóminas de lujo que sesionan cuando quieren o la misma ciudadanía les exige y les recuerda cual es su verdadera función.
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