Multienfoque social: Paris arde: Cuando vivir se vuelve un lujo
El 13 de septiembre se conmemora en México bajo el patriotismo oficial, discursos solemnes, coronas de flores y pase de lista de los Niños Héroes de Chapultepec, es una fecha grabada en el corazón de la historia de México, un episodio donde los jóvenes cadetes decidieron no dar un paso atrás ante la invasión estadounidense. Tradicionalmente, la narrativa oficial nos invita a conmovernos por la juventud y todo lo que conlleva el sacrificio.
Sin embargo, si nos apartamos de las fechas plasmadas en las placas de bronce y los desfiles, el 13 de septiembre actualmente, representa a una nueva generación que enfrenta nuevas estructuras; en 1847, el enemigo no era local, venía con uniforme extranjero y cañones. Hoy, los castillos que las juventudes mexicanas defienden no son edificios.
Los desafíos actuales se llaman: crisis climática, violencia digital, polarización social y para la mayoría de estos jóvenes, precarización laboral, haciendo referencia para los que no cuentan con un familiar que sea amigo o amiga del titular del ejecutivo.
Al igual que en siglo pasado, los jóvenes de hoy heredan un país en crisis, un escenario que ellos no planearon ni diseñaron pero que están obligados a confrontar.
El verdadero reto está en la toma de decisiones y postura; en su momento, aquellos cadetes se negaron a ser espectadores del posible destino de la nación. Ese mismo sentimiento, trasladado al siglo XXI, se observa en el estudiante que levanta la voz contra el acoso, el activista que defiende y reclama alguna causa, solo basta recordar cuando en Puebla, las universidades se unieron en 2020 para exigir principalmente, seguridad que, por motivos de la pandemia de esos años la lucha se disipó.
Hoy envolvernos en la bandera, no significa morir por la patria, sino vivir y exigir por ella.
La lección oculta del 13 de septiembre para la actualidad, es que el futuro de un país nunca debe medirse por el tamaño de las amenazas que lo acechan, sino por el coraje de quienes se niegan a rendirse ante ella; la comunidad y no solo los jóvenes, no necesitan ser recatada por el pasado, necesita que el presente le abra paso reconociendo que, al igual que en el castillo de Chapultepec, la resistencia más valiosa es la que se ejerce cuando todo parece perdido.




