Adoración a la muerte, una práctica milenaria
PUEBLA, Pue., 21 de mayo de 2026.- El multihomicidio registrado el 17 de mayo en Tehuitzingo —donde fueron asesinadas 10 personas, entre ellas un bebé— no es un hecho aislado dentro del mapa reciente de violencia en Puebla.
Sin embargo, por el número de víctimas se convirtió en el episodio con mayor letalidad documentado en la entidad durante 2026 y volvió a colocar el foco sobre los ataques múltiples ocurridos en distintos puntos del estado.
Aunque no existe un conteo público estatal unificado bajo la categoría jurídica de multihomicidio, para efectos periodísticos y criminológicos suele considerarse como tal un hecho donde una sola agresión deja tres o más personas asesinadas.
Bajo ese criterio, y con base en reportes oficiales y revisiones hemerográficas hechas por Quadratín Puebla, la entidad acumula al menos tres eventos de características múltiples durante 2026 similares al caso de Tehuitzingo.
El caso más reciente ocurrió en la comunidad de Texcalapa, en Tehuitzingo.
De acuerdo con las autoridades, hombres armados ingresaron a un inmueble y atacaron a las víctimas. El saldo oficial fue de seis hombres, tres mujeres y una menor fallecidos.
Las primeras líneas de investigación de la Fiscalía General del Estado (FGE) apuntaron inicialmente a un posible conflicto familiar, aunque las indagatorias continúan abiertas para determinar si existieron más participantes.
Antes de Tehuitzingo, en febrero se registró otro hecho de alto impacto en Huehuetlán El Grande, donde seis personas fueron asesinadas en un ataque armado.
Días después ocurrió una agresión directa en la capital de Puebla que dejó tres jóvenes muertos dentro del vehículo en el que viajaban.
Ambos casos fueron referidos por medios nacionales y retomados como antecedentes inmediatos del episodio de Tehuitzingo.
La diferencia del caso de Tehuitzingo no fue únicamente el número de víctimas. También concentró elementos que suelen elevar el impacto social de este tipo de hechos: víctimas pertenecientes al mismo entorno familiar, presencia de menores y un ataque ocurrido dentro de un espacio privado. Según reportes posteriores, una persona ya fue detenida y las autoridades mantienen abierta la búsqueda de posibles involucrados adicionales.
El episodio además coincidió con una semana de incremento en homicidios dolosos en Puebla.
Datos citados y publicado por este medio, con base en el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), señalaron que entre el 11 y el 17 de mayo se registraron al menos 28 homicidios en la entidad, lo que convirtió al ataque de Tehuitzingo en el evento más violento del periodo.