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PUEBLA, Pue., 25 de septiembre de 2026.- Una muerte provocada por un accidente vial puede significar una pérdida irreparable para una familia, pero en determinados casos también puede convertirse en una oportunidad de vida para pacientes que esperan un trasplante.
En Puebla existen casos documentados por instituciones de salud en los que familiares de personas fallecidas a consecuencia de accidentes automovilísticos o de motocicleta han autorizado la donación de órganos y tejidos.
El proceso, sin embargo, no depende únicamente de la causa del fallecimiento. La posibilidad de realizar una procuración está determinada por las condiciones médicas del paciente, el tipo de muerte, la viabilidad de los órganos y los protocolos establecidos por el Sistema Nacional de Trasplantes.
De acuerdo con cifras oficiales del Gobierno de Puebla, entre enero y noviembre de 2025 se concretaron 144 donaciones cadavéricas en la entidad.
De ese total, 20 correspondieron a personas con muerte encefálica y 124 a fallecimientos por paro cardiaco.
Las 144 donaciones registradas durante ese periodo permitieron obtener 308 órganos y tejidos, según el Primer Informe de Gobierno de Puebla, con información de la Dirección de Atención a la Salud de los Servicios de Salud del Estado.
La distribución oficial fue la siguiente:
• 227 córneas • 34 riñones • 34 tejidos músculo-esqueléticos • 10 hígados • 3 corazones
La actividad permitió que hospitales autorizados realizaran 230 trasplantes, de los cuales 100 fueron renales y 130 de córnea. Además, se efectuaron 10 traslados aéreos para movilizar órganos bajo protocolos de conservación y seguridad.
La estadística muestra que las córneas representan la mayor parte de los tejidos procurados, mientras que los riñones, hígados y corazones corresponden a órganos que pueden obtenerse en determinados casos de muerte encefálica.
Puebla se ubicó, con esos resultados, en el cuarto lugar nacional en donaciones cadavéricas, quinto en trasplantes de córnea y sexto en trasplante renal, de acuerdo con el reporte estatal.
El Centro Nacional de Trasplantes (CENATRA) establece que cuando una persona es diagnosticada con muerte encefálica, pueden procurarse corazón, pulmones, hígado, riñones, intestino y páncreas, además de tejidos como córneas, huesos, piel, tendones y vasos sanguíneos.
Cuando el fallecimiento ocurre por paro cardiaco, habitualmente la procuración se concentra en tejidos, entre ellos córneas, hueso, piel, tendones y vasos sanguíneos.
Por ello, una persona que pierde la vida en un accidente vial no se convierte automáticamente en donadora de órganos.
Los médicos deben determinar si existe una condición compatible con la donación y cuáles órganos o tejidos pueden ser utilizados.
El CENATRA señala además que la donación cadavérica se realiza en hospitales autorizados y requiere la intervención de equipos especializados encargados de coordinar el procedimiento.
Accidentes que terminaron en donaciones
En enero de 2022, el Hospital de Traumatología y Ortopedia del IMSS realizó una procuración multiorgánica después de que la familia de una mujer de 30 años aceptara donar sus órganos.
La paciente perdió la vida después de sufrir un accidente automovilístico que le provocó un traumatismo craneoencefálico.
En aquella ocasión fueron procurados hígado y dos riñones, órganos destinados a pacientes que requerían un trasplante.
El IMSS informó que esa unidad hospitalaria había acumulado 31 donaciones de órganos y tejidos desde 2019.
Otro caso documentado por el IMSS ocurrió en 2018 cuando una mujer de 28 años, originaria de Puebla, murió después de sufrir un traumatismo craneoencefálico derivado de un accidente automovilístico.
Los especialistas procuraron un hígado, dos riñones y dos córneas, órganos y tejidos que fueron destinados a cinco pacientes en lista de espera.
La institución informó que la mujer había comunicado previamente a sus familiares su decisión de donar, por lo que sus padres respetaron su voluntad.
Estos casos permiten observar una característica central de la donación: el hecho de que una persona haya fallecido en un accidente no determina qué podrá donarse.
La valoración médica posterior al fallecimiento es la que establece la viabilidad de cada órgano o tejido.
En Puebla continúa vigente la posibilidad de incorporarse como donador voluntario durante el trámite de la licencia de conducir.
La ficha oficial del Gobierno del Estado establece que la persona solicitante puede optar por incorporarse al programa de donador voluntario de órganos y tejidos.
Además, el Gobierno de Puebla reportó que durante 2025 se celebró el convenio denominado Tu Licencia da Vida con la Secretaría de Movilidad y Transporte, con el propósito de promover la donación mediante la licencia de conducir y permitir la manifestación expresa del consentimiento para constituirse como donador.
Por lo tanto, la posibilidad de expresar esta voluntad al realizar el trámite de la licencia continúa contemplada oficialmente.
La licencia de conducir no es la única vía para expresar la voluntad de donar.
Desde abril de 2026, el CENATRA habilitó un mecanismo digital para que las personas puedan registrar en línea su consentimiento expreso para donar órganos, tejidos y células después de la muerte.
El procedimiento se realiza mediante Llave MX y permite obtener una Tarjeta de Donador Voluntario.
El propio CENATRA recomienda informar esta decisión a familiares.
El organismo también mantiene el formato oficial para manifestar el consentimiento expreso de donación, así como mecanismos para expresar una negativa.
La decisión de donar adquiere especial relevancia cuando ocurre una muerte inesperada.
El CENATRA señala que en una donación cadavérica intervienen los familiares que tienen la facultad de decidir sobre la disposición de los órganos y tejidos de la persona fallecida, dentro del marco legal correspondiente.
De ahí que expresar la voluntad en vida sea importante, pero también comunicarla a los familiares.
Los casos documentados por el IMSS muestran precisamente esa relación: personas que habían expresado su deseo de donar y familias que, ante una muerte accidental, respetaron esa decisión.
Las cifras de Puebla muestran la dimensión del proceso: 144 donaciones cadavéricas y 308 órganos y tejidos procurados entre enero y noviembre de 2025, además de 230 trasplantes realizados en hospitales con licencia durante ese periodo.
Detrás de cada cifra existe una historia de pérdida y, en algunos casos, una decisión familiar tomada en medio del duelo.
Los antecedentes de accidentes automovilísticos en Puebla demuestran que órganos como hígado y riñones, así como tejidos como las córneas, pueden ser procurados cuando las condiciones médicas lo permiten.
Mientras tanto, la opción de registrarse como donador voluntario sigue disponible en el trámite de la licencia de conducir y ahora también mediante el mecanismo digital del CENATRA.
En una sociedad donde los accidentes viales continúan dejando víctimas, la donación representa una dimensión distinta de esas tragedias: cuando las condiciones médicas y legales lo permiten, una muerte puede significar que otras personas tengan una nueva oportunidad de vida.




