Puebla mantiene zonas de riesgo para mujeres; feminicidios siguen invisibilizados
PUEBLA, Pue., 9 de julio de 2026.- Más de dos décadas después, las grutas de Cuetzalan volvieron a ser escenario de una emergencia provocada por las lluvias y el incremento de corrientes subterráneas. En marzo de 2004, seis espeleólogos británicos quedaron atrapados en la caverna Alpazat y lograron ser rescatados con vida tras permanecer ocho días en el interior; en julio de 2026, una familia originaria de Chignautla enfrentó una situación similar en la Gruta Chichicazapan, aunque con un desenlace distinto.
El 18 de marzo de 2004, un grupo de exploradores integrado por seis ciudadanos británicos —cinco militares y un civil— ingresó al sistema de cavernas ubicado en Cuetzalan. Las lluvias provocaron una crecida repentina de las aguas subterráneas que bloqueó la salida, obligándolos a refugiarse en el interior.
La emergencia derivó en un histórico operativo de rescate con especialistas mexicanos y británicos. Tras ocho días, los seis espeleólogos fueron extraídos con vida mediante un complejo procedimiento que involucró buzos especializados debido a las condiciones de inundación.
Más de 22 años después, la historia tomó un giro distinto. El 7 de julio de 2026, una familia de Chignautla quedó atrapada en la Gruta Chichicazapan tras el aumento en el nivel del agua por las lluvias. Aunque se desplegó un operativo especializado en rescate, buceo y rapel, la fuerza de la corriente dificultó las labores.
A diferencia del rescate en Alpazat, este incidente concluyó con el fallecimiento de cuatro integrantes de la familia Peña, confirmando el alto riesgo que representan estos espacios durante la temporada de precipitaciones.
Ambos casos subrayan cómo las lluvias pueden alterar los niveles de agua en sistemas subterráneos en cuestión de minutos, reafirmando la necesidad crítica de reforzar las medidas de seguridad y prevención para el turismo en zonas de cavernas.