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PUEBLA, Pue., 30 de octubre del 2026.- La muerte de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, ocurrida el miércoles 28 de octubre a los 92 años, representa el cierre de una etapa en la historia política de México. Ingeniero civil, tres veces candidato presidencial, exgobernador de Michoacán y fundador del Partido de la Revolución Democrática (PRD), su trayectoria quedó marcada por la ruptura con el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y la construcción de una alternativa política que desafió décadas de hegemonía priista.
En entrevista para Quadratín Puebla, Antonio Adame, relato que lo conoció desde sus años de participación en movimientos estudiantiles y coincidió con él en diferentes etapas de su carrera política, Cárdenas fue un personaje fundamental en la construcción de un proyecto democrático. Su relación comenzó en la década de los cincuenta y se fortaleció con el paso de los años, cuando ambos participaron en organizaciones y espacios de discusión política.
Uno de los episodios que definieron la trayectoria de Cárdenas fue su salida del PRI, partido en el que había desarrollado buena parte de su carrera política y desde el que llegó a ser gobernador de Michoacán entre 1980 y 1986.
Adame explicó que el origen del movimiento estuvo en la inconformidad con los mecanismos de selección del candidato presidencial y la exigencia de modificar las decisiones internas del partido.
La Corriente Democrática, impulsada por Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo y otros militantes, cuestionó la designación de candidatos y la conducción política y económica del país. Sin embargo, la dirigencia priista rechazó sus planteamientos y terminó por expulsar a quienes encabezaban la disidencia.
"El inicio del proyecto democrático fue expresar la inconformidad de la designación del candidato del PRI e impugnar la declaración del programa del partido", recordó Adame.
La ruptura abrió el camino para que Cárdenas encabezara el Frente Democrático Nacional en las elecciones presidenciales de 1988, una contienda que quedó marcada por la caída del sistema de cómputo, las denuncias de fraude y el reconocimiento oficial del triunfo de Carlos Salinas de Gortari.
Adame también recordó que el movimiento enfrentó momentos de tensión y violencia durante aquellos años. Señaló que la dirigencia priista subestimó la fuerza de la Corriente Democrática y que, en el contexto electoral, ocurrieron asesinatos de integrantes del movimiento.
De acuerdo con su testimonio, la noche previa a la elección fueron asesinados dos responsables de tareas electorales y posteriormente se registraron más crímenes contra simpatizantes y participantes de la organización.
"Los crímenes cundieron hasta asesinar más de trescientos compañeros", afirmó.
Otro de los momentos que recuerda fue la caída del sistema de cómputo electoral, que provocó indignación entre los simpatizantes de Cárdenas. Incluso, dijo, algunos sectores más radicales plantearon tomar Palacio Nacional ante lo que consideraban un desconocimiento de la voluntad popular.
Para Adame, esos acontecimientos fueron determinantes en la consolidación de un movimiento que buscaba transformar las condiciones de competencia política en México.
También compartió una interpretación sobre los intereses económicos y políticos que, desde su perspectiva, rodearon la elección de 1988. Consideró que el resultado electoral tuvo implicaciones en la posterior negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con Estados Unidos y sostuvo que un eventual triunfo de Cárdenas habría cambiado las condiciones de esa negociación.
La cercanía entre Antonio Adame y Cuauhtémoc Cárdenas no surgió durante las campañas electorales. El entrevistado ubicó sus primeros encuentros en 1954, cuando participó en las protestas universitarias contra la invasión de Guatemala, mientras cursaba sus estudios de preparatoria y posteriormente en la Facultad.
Más adelante coincidieron en el Movimiento de Liberación Nacional, creado en 1961, espacio en el que tuvieron mayor convivencia y fortalecieron su relación.
También compartieron actividades vinculadas con el desarrollo regional y la Comisión del Río Balsas, en 1963. En 1976 volvieron a coincidir en el Congreso de la Unión: Cárdenas como senador y Adame como diputado.
La relación continuó cuando Cárdenas asumió la gubernatura de Michoacán y Adame dirigía el Centro de Estudios Históricos del Agrarismo. Años después, durante la campaña presidencial de 1988, Adame lo acompañó a Tehuacán, Puebla, donde recordó que tuvieron una respuesta importante de la población.
Este vínculo permitió que Adame conociera distintas etapas del político michoacano, desde sus primeros años de participación en movimientos sociales hasta su consolidación como uno de los principales referentes de la oposición mexicana.
Tras la elección de 1988, el movimiento que respaldó a Cárdenas encontró en la fundación del PRD, en 1989, una vía para organizar políticamente a los sectores inconformes con el régimen priista.
Adame recordó que los principios originales no se limitaban a ganar elecciones. También contemplaban una plataforma económica, la preocupación por el desarrollo nacional, el problema de la deuda y, especialmente, la defensa de la soberanía.
Incluso mencionó un trabajo sobre este último tema, en el que participó como coordinador y para el cual Cárdenas escribió un ensayo.
Sin embargo, consideró que el partido comenzó a alejarse de sus planteamientos originales cuando distintas corrientes concentraron sus esfuerzos en la disputa electoral y, posteriormente, fueron incorporadas a las dinámicas gubernamentales mediante prebendas y recursos presupuestales.
Sobre la relación entre Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo, Adame explicó que existían diferencias de estilo y procedimientos, además de intereses políticos distintos respecto al liderazgo del partido.
Recordó que Muñoz Ledo aspiraba a ocupar una posición de mayor responsabilidad en la dirigencia, mientras Cárdenas se convirtió en tres ocasiones en candidato presidencial. Muñoz Ledo también buscó la Presidencia, pero como abanderado del Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM) y posteriormente respaldó a Vicente Fox en 2000.
"De Porfirio lo admiraban todos, pero pocos lo seguían", expresó Adame al describir las diferencias entre ambos personajes.
Al reflexionar sobre la transformación de la izquierda mexicana, Adame consideró que las categorías tradicionales de izquierda y derecha han perdido parte de su contenido ideológico y funcionan, en muchos casos, como referencias para construir alianzas y conseguir votos.
Respecto a Morena, distinguió entre el movimiento social y el partido político. Explicó que el primero se relaciona con la movilización y las políticas públicas de bienestar, mientras que el segundo descansa más en las encuestas, la selección de candidaturas y los acuerdos entre fuerzas políticas.
También cuestionó la solidez ideológica de la organización y consideró que existe una contradicción entre el discurso de soberanía nacional y las condiciones actuales de negociación de México con Estados Unidos, particularmente ante las presiones del gobierno de Donald Trump.
Para Adame, la izquierda enfrenta el reto de recuperar una definición política y económica que permita distinguir entre los proyectos nacionalistas y aquellos que considera entreguistas.
La muerte de Cárdenas deja así el recuerdo de un dirigente que rompió con el partido en el que se formó políticamente, encabezó una de las mayores movilizaciones opositoras del siglo XX y contribuyó a construir una organización que durante décadas fue uno de los principales referentes de la izquierda electoral mexicana.