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PUEBLA, Pue., 21 de octubre de 2026.- Una eventual huelga en Volkswagen de México tendría efectos inmediatos en la cadena de proveeduría de autopartes, debido a que la suspensión de actividades en la armadora podría reducir los pedidos a empresas proveedoras, frenar la producción de componentes y afectar el traslado de mercancías, con repercusiones en la economía de Puebla.
En rueda de prensa, los académicos de la UPAEP, Anselmo Salvador Chávez Capó, de la Licenciatura en Administración Financiera y Bursátil, y Juan Carlos Botello Osorio, de la Licenciatura en Comercio y Estrategia Internacional, advirtieron que un paro también repercutiría en las exportaciones y en los negocios de servicios vinculados con la planta, ante la importancia del sector automotriz para la economía estatal.
De acuerdo con el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), la industria automotriz representa 43.4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) estatal y 82.3 por ciento de las exportaciones de Puebla. Además, la entidad cuenta con una capacidad instalada para producir 622 mil 500 vehículos anuales, lo que la ubica en el tercer lugar nacional.
Chávez Capó señaló que Puebla registró exportaciones por 8 mil 940 millones de dólares durante el primer semestre de 2026, un crecimiento de 21.6 por ciento respecto al mismo periodo de 2025. Sin embargo, advirtió que la concentración de la actividad económica en el sector automotriz vuelve vulnerable al estado ante interrupciones en la producción o cambios en la demanda internacional.
Botello Osorio explicó que las consecuencias de una eventual huelga dependerían del grado de dependencia que tengan las empresas proveedoras respecto a Volkswagen. Mientras algunas abastecen a distintas armadoras y podrían amortiguar el impacto, otras concentran sus operaciones en la planta de Puebla, por lo que una suspensión prolongada podría obligarlas a reducir actividades o implementar paros técnicos.
El impacto también podría extenderse al corredor industrial Puebla-Tlaxcala, donde la cadena automotriz sostiene empleos y demanda de servicios relacionados con el transporte, la logística y el suministro de insumos. A ello se suma el riesgo de que la incertidumbre laboral afecte la confianza de los inversionistas, en un contexto de transformación de la industria y dudas sobre el futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
La relevancia de los proveedores también se refleja en el crecimiento del sector de autopartes. Según cifras del CCE, entre 2010 y 2024 el empleo en esta industria aumentó 110.3 por ciento, mientras que sus exportaciones crecieron 719.9 por ciento, lo que evidencia la expansión de una actividad vinculada estrechamente con la producción automotriz.
Chávez Capó ya había plantado anteriormente que Puebla necesita diversificar su economía para disminuir la dependencia del sector automotriz. Entre las actividades que propuso impulsar se encuentran la agroindustria, las tecnologías de la información, los dispositivos médicos, las energías limpias y los proyectos de electromovilidad, además de fortalecer la capacitación especializada de los trabajadores.