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PUEBLA, Pue., 14 de junio de 2026.- El Gobierno de Puebla planea crear un proyecto turístico en la presa de Valsequillo, el embalse más grande y contaminado del estado, debido a que recibe directamente las aguas de los ríos Atoyac y Alseseca.
“Que sea un distrito turístico del lago donde tengamos chinampas, donde tengamos vivero forestal, frutal, floral. Entonces imagínense que pasen por sus flores, como más Atlixco, y también se pongan de acuerdo las dos localidades para que hagan sus actividades religiosas”, comentó el gobernador Alejandro Armenta durante la inspección del Puente de la Transformación, que conecta la junta auxiliar de San Baltazar Tetela con la inspectoría de Los Ángeles Tetela.
Con este puente ya concluido se benefició a 1.7 millones de habitantes de siete municipios que durante décadas tuvieron que rodear la presa de Valsequillo, realizando recorridos de más de una hora, pues además utilizaban La Panga como medio de transporte.
Este día, el mandatario adelantó que La Panga será convertida en un restaurante flotante. La idea es transformar a las comunidades que rodean la presa de Valsequillo, como la junta auxiliar de San Baltazar Tetela y otras ubicadas en la zona del lago, en un corredor gastronómico, cultural y artesanal.
El proyecto también contempla un mirador, una zona de juegos mecánicos y un área de protección contra mosquitos. El objetivo es generar derrama económica para las comunidades cercanas a la presa.
Valsequillo, un humedal de importancia internacional
En 2012, la presa de Valsequillo fue nombrada sitio Ramsar por ser un humedal de importancia internacional, además de contar con la categoría de Área Natural Protegida (ANP). El reconocimiento se otorgó debido a su gran diversidad de flora y fauna, con más de 200 especies de aves registradas en la zona.
Miles de aves acuáticas provenientes de Canadá y Estados Unidos suelen descansar en sus aguas, a pesar de que el embalse presenta visibles problemas de contaminación.
Como Quadratín Puebla informó, la presa ha sido afectada por el “río” de lixiviados proveniente del relleno sanitario de Chiltepeque, ubicado en Santo Tomás Chautla, en la ciudad de Puebla. Además, recibe descargas de los ríos Atoyac y Alseseca.
La contaminación de Atoyac y Alseseca
Este medio de comunicación ha documentado que, pese a las inversiones millonarias realizadas, no se han reportado avances significativos en el tratamiento de las aguas contaminadas.
Por ejemplo, durante 2025, los gobiernos federal, estatal y municipal destinaron de manera conjunta 567 millones de pesos para acciones encaminadas a combatir la contaminación en la cuenca del Alto Atoyac. Esta cifra representa la mayor inversión registrada en los últimos 19 años a través de programas y estrategias de carácter local y federal.
Entre los principales contaminantes del Atoyac destacan metales pesados, coliformes fecales y cianuro. El propio Gobierno de Puebla ha exhortado a la población a mantenerse alejada del río, debido a que la exposición prolongada puede provocar irritación cutánea y dolores de cabeza. Además, especialistas han documentado casos de enfermedades renales y leucemia en poblaciones cercanas.
Mientras tanto, en el río Alseseca, organizaciones civiles y registros hemerográficos han documentado que diversas industrias vierten aguas residuales con sustancias químicas y metales pesados, provocando coloraciones azules, rojas o marrones en el afluente.
De esta manera, los contaminantes de ambos ríos terminan en la presa de Valsequillo, donde actualmente se realizan labores de saneamiento mediante tres embarcaciones especializadas. Sin embargo, estas únicamente limpian sectores específicos y no la totalidad del lago.
Expertos en la materia han señalado que esta estrategia resulta insuficiente para atender la magnitud de la contaminación del embalse, donde además se han registrado casos de abandono de cadáveres humanos.
El lirio acuático de Valsequillo
Otro de los problemas que enfrenta la presa es la proliferación de lirio acuático, por lo que el gobierno estatal planea retirarlo para producir adoquines y mejorar la calidad de los suelos.
“El lirio impide la limpieza del lago porque no permite que los rayos del sol hagan esa función de limpieza natural”, comentó el gobernador durante la inauguración del Puente de la Transformación.
No obstante, especialistas han explicado que se requiere mucho más que la acción de los rayos solares para recuperar la calidad del agua de Valsequillo. Entre las medidas necesarias mencionan la operación eficiente de plantas tratadoras, infraestructura especializada para remover metales pesados y un esfuerzo coordinado entre autoridades e industrias para garantizar el tratamiento adecuado de las aguas residuales antes de ser descargadas en los afluentes.