Edith mantiene viva la tradición de las ofrendas que aprendió de su abuela
PUEBLA, Pue., 16 de julio de 2026.- Hoy se celebra a la Virgen del Carmen -también, Nuestra Señora del Carmen o Santa María del Monte Carmelo-, una de las advocaciones marianas más universales y antiguas de la Iglesia Católica.
Cada 16 de julio, la Iglesia Católica celebra a Nuestra Señora del Carmen, una de las advocaciones marianas más queridas y extendidas en el mundo. En la ciudad de Puebla se venera en el templo que se localiza en la esquina que conforman la avenida 17 Oriente y la calle 16 de Septiembre.
El Templo Conventual de Nuestra Señora del Carmen -actualmente conocido como Iglesia de la virgen del Carmen- es un templo religioso de culto católico que pertenece a la jurisdicción eclesiástica de la arquidiócesis de Puebla de los Ángeles, bajo la advocación de la Virgen del Carmen y su construcción data del Siglo 17.
Desde temprana hora cientos de fieles acudieron para cantarle, rezarle, agradecerle o, simplemente saludarla.

La tradición recuerda que el 16 de julio de 1251, San Simón Stock, superior de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo (carmelitas de la antigua observancia), se encontraba en oración, rogando a Dios que fortalezca a sus hermanos carmelitas que padecían persecución. De pronto, la Virgen María se le apareció.
Se presentó vestida con el hábito de la Orden (la túnica de color marrón castaño) y, dirigiéndose al santo, le extendió la mano para entregarle el escapulario carmelita. La Virgen, entonces, le prometió que libraría del castigo eterno a todo aquel que lo llevase puesto y estuviera en gracia con Dios.
Estos acontecimientos sucedieron en Aylesford (Inglaterra) y, tras ellos, se produjo un gran impulso a esta devoción, dedicada a la “Reina y Señora del Monte Carmelo”.
Desde entonces, el escapulario se ha convertido en uno de los símbolos más importantes de la devoción mariana, invitando a quienes lo portan a vivir una vida de oración, conversión y fidelidad al Evangelio.

El Monte Carmelo, localizado en Tierra Santa, fue el lugar donde los profetas Elías y Eliseo vivieron dedicados a la oración y al servicio de Dios. Siglos después nació allí la Orden del Carmen.
La devoción a la Virgen del Carmen se vive con especial fervor en numerosos países de América Latina y España, donde miles de personas participan en procesiones, novenas y celebraciones para agradecer su protección e intercesión. En muchos lugares también es patrona de marineros, pescadores y de quienes encomiendan su vida a la Madre de Dios.
Cabe mencionar que el escapulario de la Virgen del Carmen recibió reconocimiento oficial gracias a la intervención del Papa Sixto V en 1587, y su uso y difusión han sido respaldados posteriormente por otros pontífices. Es el signo máximo de la devoción a Nuestra Señora del Monte Carmelo.
Gracias a la fuerza simbólica del escapulario para evocar la gran promesa hecha por la Virgen a San Simón, los Carmelitas -tanto de la antigua observancia como los reformados (descalzos), y sus numerosas ramas espirituales- han dado fruto bueno y abundante: hoy los carmelitas -hombres y mujeres, religiosos y laicos, contemplativos e insertos en el mundo- tienen una importante presencia en los cinco continentes, herederos de una larguísima lista de santos y mártires, fieles devotos de la Virgen del Carmen.
El escapulario, por último, encierra un hermoso simbolismo. Evoca el “encuentro” entre la Antigua y la Nueva Alianza, entre el Antiguo y el Nuevo Testamento.





