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PUEBLA, Pue., 26 de junio de 2026.- La clasificación de la Selección Mexicana a los dieciseisavos de final del Mundial 2026, cerrando la fase de grupos con paso perfecto tras derrotar 3-0 a República Checa, desató festejos masivos en diversas ciudades del país. Sin embargo, este fenómeno social va más allá del ámbito deportivo.
Para Oscar Alberto Rojas Godínez, académico y psicólogo social de la Universidad Iberoamericana Puebla, estas expresiones responden a una necesidad de identidad, esperanza y cohesión. El especialista define este comportamiento como una "efervescencia colectiva" —concepto del sociólogo Émile Durkheim— donde la comunidad comparte emociones intensas alrededor de símbolos comunes.
El académico de la Ibero Puebla explicó que la euforia futbolística actúa como un desfogue emocional frente a una cotidianidad frecuentemente marcada por la violencia, las desapariciones, la inseguridad y las dificultades económicas. Estos triunfos se convierten en un aliciente que permite a la población encontrar motivos de celebración compartida.
Bajo este contexto de identidad colectiva, la afición se apropia de símbolos virales como el llamado Pato Merlín, los cuales representan el optimismo, la esperanza y trascienden diferencias políticas o económicas.
Aunque el especialista calificó estas celebraciones como una respuesta natural que refleja la empatía y resiliencia de la sociedad mexicana, advirtió sobre los riesgos de llevar la efervescencia al extremo:
Finalmente, Rojas Godínez concluyó que la euforia que acompaña el actual avance de México evidencia la innegable capacidad de los ciudadanos para crear espacios de unión y alegría en medio de un entorno adverso.




