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PUEBLA, Pue., 5 de julio de 2026.- José Ángel Vázquez Ramírez se ha vuelto famoso por sus bolsas con diseños muy conectados con la cultura mexicana y sobre todo con su familia.
Bolsas bordadas con canutillo, chaquira, pedrería, lentejuela y ahora Swarovski con divertidos diseños como de la cabeza de un Tláloc, el conejo de Juan Carlos Bodoque, un Colibrí, un Kemonito, se han vuelto virales en redes sociales y ahora sus bolsas son usadas en países como Suecia, Estados Unidos, Francia, España, Colombia y Panamá.
Esta técnica artesanal enseñada por su abuela y su madre fue el regalo más especial que el poblano José Ángel pudiera aprender, pues cuando llegó la pandemia en 2020, perdió el trabajo y atravesó por una crisis emocional que lo llevó a la depresión.
Con las clases en línea y sintiendo que todos sus compañeros de Artes Plásticas tenían habilidades en el arte muy marcadas, José Ángel se sentía inseguro, pues lo único que realmente disfrutaba era bordar.
Un día decidió bordar un bolso de Kemonito, pues su familia disfrutaba de la lucha libre y decidió subir su creación a redes sociales. Se viralizó. Casi se mete en problemas legales por hacer el diseño de una figura pública, pero, en ese instante, Vázquez Ramírez entendió que su pasatiempo podría ser un emprendimiento con un buen futuro.

Aunque su negocio es muy reciente, gracias a su talento ha tenido participaciones con influencers e incluso ha impartido conferencias en universidades. La clave fue tener confianza en sí mismo.
Actualmente trabaja como supervisor de un Starbucks y el resto del tiempo lo dedica a bordar sus diseños. José Ángel aclara que sus creaciones no son como la fast-fashion y que solo él los crea, por lo que sus bolsos tardan de tres a seis meses en terminarlos. Comenta que ha llegado a bordar hasta durante 16 horas seguidas hasta que su vista se vuelve pesada.
“Trabajo como me sienta anímicamente, si yo me siento triste, que es lo que más tiendo a flaquear de mis sentimientos, no bordo; entonces, el bordado siempre ha estado en los momentos más oscuros y alegres de mi vida porque lo que me ha permitido es traspasar tanto países y lenguajes hasta como género”, comentó en entrevista.

Mientras sigue creando diseños, tiene el sueño de que en cinco años tenga más bienestar, lo suficiente para poder ayudar a su familia e incluso probar suerte en el extranjero.
Vázquez Ramírez empezó limpiando mesas, trabajando duro y lo sigue haciendo para hacer realidad sus metas; aunque le da miedo soltar su trabajo en el Starbucks debido a que la venta de productos suele ser irregular a lo largo del año, se siente orgulloso de haber llegado tan lejos. Ese pasatiempo que inició a sus 10 años, hoy a sus 29, es una pasión que comparte con todo el mundo.





