Buscan nueva Ley de Participación Ciudadana para Puebla
PUEBLA, Pue., 22 de septiembre de 2026.- A partir del 3 de noviembre de 2026, entrará en vigor la prohibición del uso de celulares y dispositivos electrónicos personales en escuelas primarias y secundarias de México, tanto durante las clases como en el recreo, como parte de la estrategia federal para reducir distracciones y favorecer un entorno de aprendizaje más enfocado.
La medida fue anunciada por la presidenta Claudia Sheinbaum y el titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Mario Delgado. Ante esta disposición, Niza del Consuelo Gutiérrez Ruiz, coordinadora de la Licenciatura en Educación y de los Posgrados Virtuales en Educación de la IBERO Puebla, señaló en entrevista que limitar el uso de pantallas puede generar beneficios en la concentración y convivencia de los estudiantes.
Quadratín Puebla ya había reportado el pasado 7 de septiembre que de acuerdo a especialistas en la educación y a la Asociación Nacional de Padres de Familia el uso del celular era uno de los principales distractores de los estudiantes en clase además de que provocaba violencia.
De acuerdo con la especialista de la Universidad Iberoamericana, retirar los dispositivos durante la jornada escolar puede ayudar a mantener la atención, disminuir las interrupciones provocadas por notificaciones y evitar que los docentes tengan que repetir constantemente las indicaciones. También puede incentivar actividades que involucren papel, lápiz, juegos y otros recursos físicos que estimulen la creatividad.
Otro de los beneficios está relacionado con la convivencia presencial, pues al no tener el teléfono como distractor, los estudiantes pueden participar en actividades grupales, juegos y dinámicas que fortalezcan la socialización y el reconocimiento del otro. Además, la restricción puede contribuir a reducir la dependencia digital y riesgos asociados con el uso excesivo de pantallas, como alteraciones en el sueño, ansiedad y ciberacoso.
Sin embargo, Gutiérrez Ruiz destacó que la escuela no puede asumir por sí sola la responsabilidad de regular el uso de la tecnología. Consideró necesario un trabajo coordinado entre docentes, padres y tutores, quienes deben acompañar a los menores, supervisar los contenidos que consumen en internet y establecer límites de tiempo y propósitos claros para utilizar los dispositivos.
La especialista también señaló que los adultos deben revisar sus propios hábitos digitales, debido a que los niños y adolescentes pueden replicar las conductas que observan en casa. El uso excesivo del celular por parte de los padres puede normalizar la falta de límites y desplazar los espacios de convivencia familiar.
Por ello, recomendó que las familias establezcan momentos de interacción cara a cara y mantengan comunicación constante con la comunidad escolar para reforzar hábitos saludables. También planteó que el tiempo de pantalla debe regularse de acuerdo con la actividad que se realice, tomando como referencia aproximada entre dos y tres horas.
“Llevar a la reflexión estas prácticas que tenemos como personas en general, cuál es el uso que le damos a los dispositivos y de qué manera nos está limitando a tener experiencias formativas que sean desde la parte presencial, desde compartir de manera presencial con el otro y de qué manera nos estamos perdiendo esas experiencias por estar mirando solamente la pantalla y no ver al frente al otro o a lo que está ocurriendo alrededor en un escenario real”, concluyó la académica de la IBERO Puebla.