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PUEBLA, Pue., 25 de septiembre de 2026.- Una investigación de posgrado de la Universidad Tecnológica de Tehuacán (UTT) reveló que las aguas con las que se están regando los cultivos, provenientes del agua de riego de lavanderías textiles, contienen contaminantes que exceden los límites permisibles, como flúor, yodo, plomo y mercurio.
Estas aguas provenientes de industrias dedicadas a la producción de mezclilla, que no son debidamente tratadas, han provocado incluso que el color del agua vaya desde un azul opaco hasta azul marino y aguamarina, coloraciones que no están dentro de los parámetros permitidos para medir la calidad del vital líquido.
La investigación realizada en la Universidad Tecnológica de Tehuacán por la biotecnóloga Mirna Scarleth Rodríguez Aranda, titulada “Caracterización fisicoquímica y química de aguas residuales textiles usadas para cultivos en Tehuacán, Puebla”, abre el preámbulo para que se continúe investigando qué otros contaminantes tienen las aguas con las que se riegan los cultivos y cómo impactan en la salud de las personas.
En entrevista con la especialista, se reveló que uno de los hallazgos más preocupantes es el exceso de flúor en el agua, un elemento químico y mineral natural que es utilizado en las lavanderías textiles con detergentes especiales cuya función es la limpieza de la tela.
Esta sustancia degrada el suelo y las raíces de los cultivos absorben este elemento, acumulándose en los tejidos vegetales y, al no degradarse, si se consume pasa a animales y humanos, provocando desgaste o fragilidad dental y esquelética, además de daño renal.
“De ahí investigamos qué consecuencias tiene (el flúor) y pues puede generar fluorosis dental o esquelética en humanos y daño renal. Haciendo un poquito más amplia la investigación encontramos que Tehuacán es una de las ciudades con mayor daño renal. Entonces puede estar ampliamente relacionada con este dato que encontramos”, explicó Scarleth Rodríguez en entrevista.
De acuerdo con medios locales de Tehuacán, entre el 20 por ciento y el 25 por ciento de las consultas urológicas particulares se deben a piedras en los riñones, un problema que con frecuencia evoluciona hacia un daño renal irreversible. Esta tendencia se ha registrado desde años anteriores y hay investigaciones académicas al respecto.
A pesar de que es el flúor el que tiene los niveles más preocupantes que sobrepasan los límites permisibles, los otros elementos químicos, como el yodo, plomo y mercurio, provocan que baje la calidad de los cultivos, así como la absorción de nutrientes. Estos son consumidos por el ganado y luego el ganado por humanos. Al consumir constantemente animales contaminados o incluso los propios cultivos, estas sustancias dañinas se van acumulando en el organismo, generando afectaciones a la salud.
“Las plantas tienen bioabsorción, entonces todo esto lo absorben y todavía ahí no se acaba la cosa, sino que encontramos que hay estudios donde se demuestra que el ganado tiene biomagnificación. ¿Qué significa esto? Que es cuatro veces mayor lo que consumen, lo vuelven cuatro veces mayor. Entonces tenemos nuestra plantita, la vas regando, va obteniendo metales pesados. El ganado come estas plantas y cuando tú te comes ese ganado tiene cuatro veces más de lo que ya tenía”, explicó la especialista.

Scarleth Rodríguez Aranda explicó que, aunque existen normativas que regulan las descargas de aguas residuales a cuerpos receptores nacionales, no se consideran las características particulares de los efluentes de la industria textil.
Además, se carece de regulación específica y de límites permisibles para el uso de estas aguas en el riego agrícola. La académica apunta que otro problema es el poco apoyo que reciben los productores, por lo que terminan pagando para regar sus cultivos con aguas residuales al ser la opción más viable.
“El productor está muy castigado. Como hay muchos intermediarios, el producto lo tienen que dar muy barato. Entonces, entiendo completamente que su mejor opción sea comprar aguas de residuos. O sea, tienen tantos problemas que afrontar que al final del día yo creo que si apoyáramos a este sector podríamos tener productos mucho más limpios, por así decirlo, sin afectar a los productores”, comentó Rodríguez Aranda.

Mientras tanto, aún falta mayor investigación sobre la calidad del agua de riego de Tehuacán. Para realizar el estudio, se tomaron 7 muestras principales, cinco en zonas de lavanderías textiles y dos en canales de riego. Estas se analizaron en la Universidad Tecnológica de Tehuacán (UTT) y en el Laboratorio de Análisis Químicos, Alimentos y Aguas Bio-Indu, S.C.
“Falta checar un impacto más directo, por ejemplo, hay estudios citológicos donde podemos hacer estudios en las plantas para ver ya directamente cómo las está afectando. Toda esa parte y a largo plazo estudios genéticos, o sea, falta bastante. Entonces la invitación sería para la gente que se informen al respecto, porque al final del día la difusión es lo que ayuda a que haya un cambio y a los investigadores que les pongan atención a estas problemáticas actuales”, concluyó.
