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PUEBLA, Pue., 16 de octubre de 2026.- Ante los problemas de desnutrición infantil en Puebla, investigadores de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) desarrollan alimentos funcionales enriquecidos con Arthrospira maxima, una cianobacteria conocida popularmente como espirulina, que destaca por su alto contenido de proteínas.
El profesor investigador Alfredo César Benítez Rojas explicó que el proyecto busca aprovechar las propiedades nutricionales de este organismo para formular alimentos que contribuyan a combatir la desnutrición infantil. Durante una rueda de prensa, señaló que en Puebla entre 16 y 17 por ciento de la población infantil presenta este problema, de acuerdo con los datos que expuso.
La investigación se desarrolla en colaboración con la Facultad de Nutrición de la UPAEP y el Colegio de Posgraduados. Según el académico, Arthrospira maxima contiene entre 50 y 70 por ciento de proteína en base seca, además de antioxidantes y pigmentos que pueden aprovecharse en el desarrollo de productos alimenticios.
Benítez Rojas destacó que el proyecto también recupera el conocimiento sobre el uso de esta cianobacteria en la época prehispánica, cuando era aprovechada por los aztecas en el lago de Texcoco. Añadió que sus aplicaciones podrían extenderse a la nutrición de adultos mayores y de personas que no consumen proteína de origen animal.
El investigador también abordó la posibilidad de aprovechar residuos de la industria alimentaria, como el suero de leche, para generar productos de valor agregado y reducir desperdicios, una estrategia vinculada con la bioeconomía.
Durante la rueda de prensa, integrantes de la Facultad de Ingeniería Molecular y Tecnologías Sustentables de la UPAEP expusieron otros proyectos que buscan aplicar la biotecnología a problemas de salud, alimentación, energía y conservación ambiental.
La directora de los programas de Licenciatura, Maestría y Doctorado en Biotecnología, María Cristina Miranda Vergara, presentó las oportunidades de innovación y formación multidisciplinaria en este campo, así como iniciativas de intercambio académico en biotecnología médica y el panorama de inversión empresarial en México.
Por su parte, el investigador Eliel Casís explicó el potencial de la biotecnología para contribuir a la seguridad alimentaria y al desarrollo farmacéutico y energético. Entre las líneas de investigación mencionó el uso de bioconservadores naturales y el estudio de bacterias probióticas presentes en el aguamiel y el pulque de agave.
En tanto, la investigadora María José Alvarado López presentó un proyecto de cultivo de zooxantelas, microorganismos que viven en simbiosis con los corales, para estudiar su respuesta al cambio climático. El trabajo utiliza muestras procedentes del Parque Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano y busca aportar conocimiento sobre la resiliencia de estos ecosistemas.
Los académicos señalaron que la formación especializada y la colaboración entre disciplinas son fundamentales para desarrollar soluciones sustentables desde México.




