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PUEBLA, Pue., 29 de mayo de 2026.-Durante el XXIII Encuentro Anual de la Red de Organismos Defensores de los Derechos Universitarios (REDDU) “Universidades por la paz y la justicia”, realizado en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), el maestro Jonathan Maldonado Ramírez cuestionó la forma en que las instituciones han “protocolizado” la cultura de paz mediante discursos de inteligencia emocional y exigencias de “buenitud” permanente.
En su ponencia, presentada durante el último día de actividades del encuentro que reúne a defensorías universitarias del país del 27 al 29 de mayo, el académico criticó que muchas instituciones busquen administrar el conflicto en lugar de comprenderlo y habitarlo desde la complejidad humana.
Maldonado Ramírez señaló que actualmente existe una “jerarquización afectiva” donde emociones como el optimismo, la resiliencia y la alegría son consideradas signos de salud y éxito, mientras que sentimientos como la tristeza, el enojo o la ansiedad son vistos como síntomas de fracaso o disfuncionalidad.
Explicó que esta lógica convierte la vida cotidiana en una “performance” de equilibrio emocional, donde las personas deben aparentar estabilidad constante para ser moralmente aceptadas dentro de las instituciones.
El ponente también advirtió que los protocolos de inteligencia emocional y comunicación asertiva pueden funcionar como tecnologías de normalización afectiva que buscan anestesiar la incomodidad y evitar el conflicto, desplazando emociones necesarias para procesar pérdidas o reconstruir vínculos humanos.
Como ejemplo, hizo referencia a la película Intensamente, al señalar que incluso en narrativas populares se intenta relegar la tristeza, pese a que ésta cumple una función esencial en la experiencia humana.
Asimismo, sostuvo que en espacios laborales relacionados con la convivencia y la cultura de paz suele imponerse la figura de la “buena persona” incapaz de mostrar cansancio, rabia o desacuerdo, invisibilizando así el desgaste y la precarización que enfrentan quienes trabajan en estas áreas.
Frente a ello, Jonathan Maldonado propuso avanzar hacia modelos de justicia transformativa capaces de distinguir entre conflicto y abuso, alejándose de prácticas punitivas o dinámicas de cancelación social.
Finalmente, llamó a “devolverle espesor humano” a los encuentros sociales y universitarios, para construir vínculos más honestos que no dependan de la perfección emocional ni de la optimización constante de las personas.




