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PUEBLA, Pue., 20 de octubre del 2025.- El nombre de Guadalupe Martínez, presidenta municipal de Quecholac, no sólo genera debate por su cargo, sino por las denuncias mediáticas y el pasado que la rodea: ser señalada como hija de Antonio Valente Martínez Fuentes, El Toñín, presunto líder huachicolero que durante años ha operado en el denominado Triángulo Rojo.
De acuerdo con lo investigado, Guadalupe Martínez es originaria de Quecholac, municipio ubicado en el corazón de dicha zona con el mayor número de registros de delitos de alto impacto en la entidad.
En esa zona, su familia ha mantenido presencia social y económica durante más de una década.
De acuerdo con lo documentado en múltiples ocasiones, Guadalupe es hija de Antonio Martínez Fuentes, conocido como El Toñín, un personaje ampliamente señalado como uno de los principales operadores del huachicol en Puebla.
Aunque la alcaldesa -en sus apariciones públicas- ha negado en reiteradas ocasiones ese parentesco, en redes sociales y reportes de mediáticos se le identifica como parte directa de ese entorno familiar.

El salto a la política
En marzo de 2024, Guadalupe Martínez fue registrada oficialmente como candidata del partido Pacto Social de Integración (PSI) para la presidencia municipal de Quecholac.
Su inscripción fue acompañada por una ola de cuestionamientos luego de que la opinión pública sacara a la luz su parentesco con El Toñín y la posible utilización de recursos de procedencia ilícita en su campaña.
Durante los meses previos a la elección, se viralizaron fotografías de camionetas de lujo, espectaculares y eventos con logística costosa.
Los reportes señalaron que dichos actos sobrepasaban los topes de gasto establecidos por el Instituto Electoral del Estado (IEE).
No obstante, el PSI defendió su postulación y sostuvo que la candidata cumplía con todos los requisitos legales minimizando los señalamientos como ataques políticos.

Campaña impulsas por El Toñín
Durante la contienda, El Toñín reapareció en redes sociales exhibiendo vehículos de alta gama y con mensajes de respaldo indirecto a la aspirante.
Videos y fotografías mostraron coincidencias entre los actos públicos de la candidata y las movilizaciones de simpatizantes asociados al presunto líder huachicolero.
La narrativa oficial del equipo de campaña insistió en separar ambas imágenes. En entrevistas, Guadalupe Martínez sostuvo que no era hija de algún delincuente y que los ataques mediáticos buscaban frenar el desarrollo de Quecholac.
Sin embargo, la sombra de su apellido y la figura de su presunto padre se mantuvieron y se veían reflejados en la opinión pública.

Victoria entre sospechas
Pese a los cuestionamientos, Guadalupe Martínez ganó los comicios municipales y asumió la presidencia de Quecholac en agosto de 2024.
Su triunfo fue validado por el IEE, pero encendió alertas en colectivos ciudadanos, académicos y organizaciones anticorrupción que advirtieron el riesgo de captura del poder local por estructuras vinculadas al huachicol.
Negaciones, denuncias y silencio oficial
Desde su toma de protesta, la alcaldesa ha insistido en que su gobierno no tiene nada que ver con actividades ilícitas y que las publicaciones que la vinculan con el huachicol responden a intereses ajenos a Quecholac.
Por su parte, Antonio Martínez, El Toñín, ha amenazado con emprender acciones legales contra todos aquellos que difundan difamaciones contra su familia.
Ni la Fiscalía General de la República (FGR) ni la Fiscalía General del Estado (FGE) han informado públicamente sobre investigaciones activas en torno a Guadalupe Martínez.
Sin embargo, informes federales mantienen a Quecholac como una de las zonas prioritarias en materia de combate al robo de combustible.
Un año al frente de la alcaldía
A más de un año de haber asumido el cargo, Guadalupe Martínez gobierna entre la legitimidad de las urnas y el peso de los señalamientos.
Para sus seguidores, representa una nueva generación de liderazgo femenino en un municipio marginado.
Sin embargo, la opinión pública insiste en la extensión política del emporio huachicolero que durante años ha operado impunemente en el Triángulo Rojo.

El emporio del huachicol en el Triángulo Rojo
Quecholac forma parte del corredor que concentra el mayor número de tomas clandestinas detectadas por Pemex en Puebla.
Municipios como Palmarito, Tepeaca, Acatzingo y Tecamachalco han sido escenario de operativos, enfrentamientos y decomisos de hidrocarburos robados.
En ese contexto, el clan Martínez Fuentes fue identificado como una de las estructuras dominantes en la región, con vínculos con grupos criminales que han disputado el control de ductos estratégicos del poliducto Minatitlán–México.
De acuerdo con fuentes ministeriales, el poder económico de estas redes ha permeado el ámbito político local, financiando campañas y comprando lealtades en corporaciones municipales.
Aunque no existen sentencias judiciales firmes contra Guadalupe Martínez por delitos de delincuencia organizada o robo de combustible, el contexto familiar y las denuncias públicas han mantenido el foco sobre su administración.

¿Quién es El Toñín?
Antonio Valente Martínez Fuentes se convirtió en figura pública presuntamente delictiva a partir de 2017 cuando su nombre comenzó a aparecer en los reportes de seguridad federal.
Desde entonces, fue vinculado con la ordeña de ductos y el control de rutas de transporte de gasolina robada en municipios como Quecholac, Palmarito Tochapan, Tecamachalco y Acatzingo.
En redes sociales, el presunto capo Gus visto encabezando actos de beneficencia, entregando despensas, juguetes y dinero en efectivo, en una especie de control social que le permitió afianzar influencia entre sectores rurales.
Esa misma estructura de apoyo fue aprovechada para cimentar el proyecto político de su hija.





