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PUEBLA, Pue., 8 de febrero de 2026.- En el domicilio de un expolicía estatal, ubicado en la colonia Lomas Coyopotrero, al norte de la capital poblana, fueron localizados los cuerpos sin vida de María Fernanda Guerrero Barajas, de 31 años, y Diana Estrella Olmos Pérez, de 24, quienes habían sido vistas por última vez el 3 de marzo de 2024 en ese mismo inmueble. El hallazgo cierra, al menos en lo material, una búsqueda que durante casi dos años mantuvo en vilo a sus familias y a colectivos de acompañamiento.
La información fue confirmada a Quadratín Puebla por Rocío Limón, quien junto con el colectivo Justicia para Paulina Camargo ha acompañado el caso y, en particular, al padre de María Fernanda, Jesús Guerrero. Desde noviembre de 2025, el principal sospechoso del crimen, Efrén N., alias “La Rana”, expolicía estatal, se encuentra preso y vinculado a proceso por la doble desaparición. Ahora, el hallazgo de los cuerpos en su propiedad vuelve a colocar el caso en el centro de la exigencia de justicia.
De acuerdo con la información disponible, María Fernanda y Diana se conocieron el mismo día en que desaparecieron, durante una fiesta de cumpleaños realizada en la vivienda del expolicía estatal, hoy detenido. Desde esa noche, ninguna volvió a comunicarse con sus familias. Las fichas de búsqueda de ambas coincidían en un dato clave: el 3 de marzo de 2024 como la última fecha en la que se tuvo noticia de ellas, precisamente en la zona de Lomas Coyopotrero, cercana al sitio donde finalmente fueron localizadas.
María Fernanda Guerrero Barajas era madre de tres menores de edad y tenía 31 años al momento de su desaparición. Su boletín de búsqueda describía señas particulares como tatuajes en la clavícula y la muñeca, además de varias cicatrices, rasgos que durante meses fueron difundidos en redes sociales, marchas y jornadas de búsqueda con la esperanza de obtener alguna pista sobre su paradero.
Por su parte, Diana Estrella Olmos Pérez, de 24 años, también fue reportada como desaparecida el 3 de marzo de 2024. Su ficha señalaba que su última ubicación conocida fue en Lomas Coyopotrero, en una zona cercana al sitio del hallazgo. Entre sus señas particulares se encontraban tatuajes de estrellas en la clavícula y una calavera con rosas en la pierna, detalles que su familia y personas cercanas compartieron de manera reiterada para intentar dar con ella.
El inmueble donde fueron encontrados los cuerpos se localiza en San Jerónimo Caleras y es propiedad de Efrén N., alias “La Rana”, quien se desempeñó como policía estatal en Puebla. Desde que se le señaló como principal sospechoso, el caso ha estado marcado por la exigencia de que se investigue a fondo no solo la desaparición de ambas mujeres, sino también las posibles responsabilidades derivadas de su condición de exservidor público.




